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  • EFE

La 83 edición del Juego de las Estrellas del béisbol profesional de las Grandes Ligas tendrá esta noche  como escenario el histórico Kauffman Stadium, de Kansas City, que alberga por tercera vez al "Clásico de Verano" con la presencia histórica de 20 latinoamericanos, incluidos ocho titulares, y un interés de los fanáticos estadounidenses como no se recordaba en muchos años.

El repleto calendario de coberturas deportivas importantes dentro y fuera de Estados Unidos no ha impedido que la cita en Kansas City tenga asegurado el éxito, y en la que ocho peloteros latinos se combinarán como abridores en las novenas de la Liga Americana y Nacional.

Los latinos escogidos por los aficionados como abridores serán los dominicanos Robinson Canó, Adrián Beltré, José Bautista y David Ortiz, en la Americana, que será dirigida por el piloto Ron Washington, de los Vigilantes de Texas.

Sus compatriotas Rafael Furcal y Melky Cabrera, junto al venezolano Pablo Sandoval y el puertorriqueño Carlos Beltrán, que regresa al escenario donde comenzó su brillante carrera para disputar el séptimo Juego de las Estrellas, abrirán por la Nacional, con el legendario Tony La Russa como el piloto que los dirija.

Otros 12 peloteros latinoamericanos estarán repartidos en las listas de los reservas de la Americana con los venezolanos Félix Hernández, Elvis Andrus, Asdrúbal Cabrera y Miguel Cabrera junto al dominicano Fernando Rodney.

Mientras que en el "Viejo Circuito" se encuentran los venezolanos Carlos González y José Altuve, el panameño Carlos Ruiz, el dominicano Starlin Castro, el puertorriqueño Yadier Molina y los cubanos Aroldis Chapman y Gio Gonzalez.

Dominicana con más extranjeros
República Dominicana con ocho peloteros volverá a ser el país extranjero que tenga más representantes, seguida por Venezuela con siete, Cuba (2), Puerto Rico (2) y Panamá (1).
Todos estarán en el majestuoso escenario del Kauffman Stadium, que para la tercera celebración del Partido de las Estrellas ha completado una renovación de 250 millones de dólares.

Nada que ver con el viejo Estadio Municipal, que en 1960 albergó por primera vez la celebración del "Clásico del Verano", cuando era la sede de los Atléticos, que luego se cambiaron a Oakland.

Su marcha permitió la llegada de los Reales con el emblemático EwinKauffman como dueño, que construyó el estadio que hoy lleva su nombre y que ya fue el escenario, en 1973, del segundo Partido de las Estrellas que se celebró en Kansas City.

La ciudad vuelve a estar preparada para albergar a la familia del deporte pasatiempo nacional con todas las calles llenas de banderas que muestran el logo de la nueva edición, algo que no sucedía desde 1985 cuando los Reales disputaron la competición de la fase final.

El campo, con una capacidad de 27,000 espectadores, tendrá un llenó completo y habrá entradas por las que se pagaran más de 5,000 dólares, además de las decenas de millones de dólares que los miles de visitantes dejarán en las arcas de la economía local.

Los organizadores han concedido 2,556 acreditaciones, de las cuales más de 700 serán para los profesionales de los distintos medios de comunicación que cubrirán el partido, que será televisado por la cadena de Fox a más de 200 países a través de todo el mundo.

Solamente para el Partido de las Estrellas del 2008, disputado en el nuevo Yankee Stadium de Nueva York, se dieron más acreditaciones.

Después de dos años de organización, el comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig, reconoció que el trabajo hecho por los Reales en Kansas City ha sido "excepcional" y "ejemplar".

De acuerdo a Selig va a simbolizar el gran auge que está teniendo la competición de las Grandes Ligas tanto en el apartado deportivo como de asistencia de espectadores, que a la mitad de la temporada ya superan los 37 millones.

Entradas agotadas
Todas las entradas para los eventos deportivos  están vendidas desde hace meses. El éxito también ha sido completo en cada una de las actividades recreativas y benéficas organizadas en torno al "Clásico de Verano" con la presencia de las grandes leyendas para firmar autógrafos, un ritual único que cautiva a los amantes al deporte del béisbol.

Lo mismo que las subastas de la pelota con la que el legendario Lou Gehrig pegó jonrón en la Serie Mundial de 1928 y el bate que utilizó en 1920 TyCobb, que pueden dejar ingresos superiores a los 100,000 dólares y son consideradas como "únicas".

Ante tanta leyenda e historia del deporte pasatiempo nacional que se ha dado cita en Kansas City, el broche de oro a la 83 edición del Partido de las Estrellas lo pondrá el equipo ganador que dará a su respectiva liga la ventaja de campo en la próxima Serie Mundial, como ha sucedido desde el 2003.