•   Houston, Texas, Estados Unidos  |
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  • EFE

El base Jeremy Lin volvió al escenario en el que hace siete meses fue despedido, el campo de entrenamiento del Toyota Center de Houston, pero esta vez cruzó la puerta grande como millonario y el fenómeno ‘Linsanity’ a su espalda para comenzar una nueva etapa con los Rockets.

Lin, nacido hace 23 años en Los Ángeles, admitió que hasta hace pocos días pensaba en la recepción que le harían en Nueva York los Knicks para celebrar su permanencia.

Ahora llega con la ilusión y la confianza para “disfrutar” y “triunfar” con los Rockets, que le ataron con un contrato de 25.1 millones de dólares por los próximos tres años.

Los Rockets recuperaron al jugador que despidieron hace siete meses debido a sus promedios, que superan los dejados por los bases Kyle Lowry y Goran Dragic, esloveno, causantes de su salida.

Lin afirmó que la realidad le ha hecho reflexionar sobre lo que le ha sucedido.

“Es una bendición. No puedo explicar cómo todo se ha dado para que me encuentre aquí (en Houston) y me siento motivado y agradecido, dispuesto a disfrutar”, dijo Lin, uno de los pocos jugadores estadounidenses de ascendencia asiática en la NBA.

Lin, que vestirá la camiseta con el número siete, no imagina un techo en su carrera, pero está convencido de que físicamente se ha recuperado de la lesión en la rodilla.

La pasada temporada jugó 35 partidos, 25 de ellos como titular, y obtuvo medias de 14,6 puntos, 6,2 asistencias y 3,1 rebotes.

Admitió que su figura debe atraer a la comunidad asiática, como lo hizo el expívot chino Yao Ming.

El artífice de la vuelta de Lin a los Rockets, el gerente general del equipo, Daryl Morey, celebró el negocio tras aceptar que cometió “un error” cuando lo dejó marchar el pasado diciembre.

“Tengo que admitir que después que el pasado Día de San Valentín Lin anotó un triple ganador a los Raptors de Toronto, el dueño de los Rockets, Leslie Alexander, me llamó para preguntarme de nuevo por qué no estaba en el equipo”, afirmó.

“Pienso que una de las razones por las que Alexander es un gran dueño es porque constantemente está evaluando las decisiones pasadas”, subrayó.

“La única manera de superar los errores es subsanarlos lo antes posible”, añadió.