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Los Tigres tuvieron su última sesión de entrenamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en medio de una multitud de aficionados vistiendo la camiseta dorada y otros simplemente haciendo saber su afinidad por los felinos de cualquier manera. Muchas féminas se robaron el show por su forma tan eufórica de llamar a gritos a algunos jugadores referentes como Alan Pulido, Lucas Lobos, Damián Álvarez y hasta el “Tuca” Ferreti, para pedir sus autógrafos.

“Así es la afición regiomontana. A veces el equipo viene de jugar un partido fuera y en la madrugada lo esperan muchos en el aeropuerto como si fuera temprano”, comentan colegas locales. Pero la pregunta de que si llenarán hoy el estadio con capacidad de 43 mil personas, no deja de inquietar inclusive a los propios medios locales. El cálculo anda por 20 mil o más personas para presenciar el duelo con Real Estelí, una cantidad muy importante inclusive para cualquier plaza en México. Sin embargo, Monterrey es considerada la mejor afición del país, llena muy seguido los estadios de los Rayados y por supuesto de los Tigres.

Los precios de las entradas al estadio universitario son bastante elevadas, la más accesible anda por diez dólares, y le siguen otras de 13, 15, 23, 26, y la más cara casi en 80 dólares. En las televisoras locales no se miran vídeos que promocionen los juegos de Monterrey, que por cierto jugó ayer ante el Chorrillo de Panamá también en duelo de Concachampions, ni tampoco el de Tigres con Estelí hoy (8:00 p.m.).

Tras el último entrenamiento, los únicos que dieron declaraciones fueron Enrique Palos, quien aseguró que no vieron vídeos del Estelí pero están convencidos de que vienen a pelear cada minuto. “Sabemos que tienen un juego dinámico, que pelean los 90 minutos y seguro intentarán romper nuestro estilo. Nuestra meta será evitar que nos quiten el balón y además proponer mucho fútbol que es nuestra principal virtud”, expresó el portero.

En tanto, Estelí hizo su última sesión en un campo facilitado por los Rayados, conocido como el Cerrito. Ahí Oto Olivas trabajó los últimos detalles, sobre la marca, la presión y además cómo anular el juego ofensivo de los Tigres. Por la noche reconoció la cancha del estadio universitario donde tendrá hoy su gran encuentro.