•   Mexico  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Si bien el Real Estelí se plantó bien al menos en los primeros 30 minutos, era difícil mantenerse inmune a la presión de los Tigres y así fue. Fue imposible aguantar más de 35 minutos sin mantener la portería sin goles ante un equipo que sabía su oficio con la pelota y tampoco se le metió presión en su salida. “Nos desconcentramos unos instantes y eso nos mató”, dijo Gabriel Mirazo Villar tras el partido. Y para colmo cuando Estelí intentó salir se mostró muy nervioso, no hallaba qué hacer con la pelota y hasta los más experimentados se contagiaron del mal que provocó tener enfrente a unos Tigres de Monterrey apoyados en el universitario por más de 36 mil aficionados.

“Nadie podía entregar balón cuando lo recuperábamos, querían salir tocando y más bien nos metieron muchas veces en problemas. Fue lo que más lamento del partido, porque también pudimos presionarlos de esa forma”, lamentó Otoniel Olivas luego del duelo, en declaraciones a El Nuevo Diario.

Pero no fue la única falla norteña, hombres que debían ser más insistentes en la marca, la dejaron, haciendo más difícil el trabajo de sus compañeros, y por muchas veces la banda derecha se convirtió en casi una pasarela para los Tigres, pues por ahí llegaron las mejores jugadas con Alberto Acosta y hasta claras de gol con Edno Cunha hasta que hizo el primer tanto al minuto 36.

Para ese entonces, el técnico, Ricardo “Tuca” Ferreti había hecho cambios en su planteamiento, puso a dos centros delanteros para presionar más, y abrió más la cancha, obligando a hacer más recorridos a los norteños, sobre todo porque Tigres también apostó a los cambios rápidos. “Tenemos que estar claros de que este es un nivel superior al nuestro, no pretendíamos que las cosas salieran así con este marcador, pero era una posibilidad. Pudimos hacer un mejor partido, es cierto para eso hay que trabajar en el juego de vuelta. Vamos a dar todo para que esto no vuelva a ocurrir”, concluyó Oto.

Manuel Rosas terminó lesionado y ayer que llegó a Nicaragua le harían una evaluación en su pie izquierdo, el que prácticamente no podía apoyar. En todo el trayecto tuvo que ser transportado en silla de ruedas. Por cierto, Rosas tuvo el respaldo de casi diez familiares que llegaron desde Guadalajara para apoyarlo.