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En una noche emotiva, Walter Ferreti cumplió ante Real Estelí al vencerlo con categoría y autoridad 2-1, y despidió dos semanas para olvidar: la que empezó con un par de derrotas y prosiguió con la noticia de que al delantero Enrique González se le había muerto su progenitor.

Ferreti salió bien al choque, preciso, sobrexcitado, quizá por todo lo acontecido en los últimos días y por ese homenaje que jugadores y afición tributaron al adolorido jugador justo antes de que empezara el partido.

Al equipo de Henry Urbina le cuesta a veces gestionar las sobrecargas de emotividad y resulta mucho más efectivo cuando su fútbol asociado se desprende de sentimientos y se dedica con precisión quirúrgica a la ocupación de tiempos y espacios tal como sucedió ante Estelí.

Veinte minutos empleó en serenarse Ferreti, los que tardó el marcador en moverse. Víctor Hugo Lozano pateó un balón suelto en la frontal y batió a Collado con una enorme definición.

A partir de ahí, Estelí que hasta entonces había presionado muy arriba la salida del balón del rival, retrasó más sus líneas -no por convicción, sino por necesidad- y el Ferreti fue ganando terreno.

Aún así, el equipo de Otoniel Olivas, tuvo un par de opciones de sorprender a la contra, primero con un tiro desviado de Wilson y, a la media hora, con un disparo a bocajarro de Elmer que Denis Espinoza atajó a su estilo.

El partido no perdió gas, los de Urbina se dejaron ir en exceso y Estelí, tan exigido atrás, se descompuso mentalmente y se quedó con uno meno por la malacrianza de Wilson.

Sin embargo, un remate de Vega a falta de 20 minutos para el final puso el 2-1 en el marcador y toda la emoción al partido.