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Sentado en una mecedora en el porche de su casa de habitación ubicada en el barrio San Luis, encontré al timonel del Bóer, Julio Sánchez. Lucía su uniforme de Policía, orgulloso de su trayectoria militar. En su rostro se reflejaban las huellas de la batalla perdida, de su orgullo herido ante la frustración en la final del Campeonato Nacional de Béisbol ‘Germán Pomares’.

Sánchez tuvo en sus manos un equipo que fue competitivo, no impecable, pero sí constante. No era antojadizo colocar al máximo ganador de la temporada regular con 62-28 como favorito en la final.

“Así es el béisbol, unas veces se gana y en otras no. Esta vez me tocó perder, pero queda una sensación amarga porque se pudo ganar el título, pero nos faltó pasión, amor a la camiseta y no jugar solo por un salario”, dijo Sánchez, perceptiblemente atrapado en la oscuridad de los lamentos.

¿Todo el equipo careció de entrega?

“No, fueron algunos peloteros que no jugaron como se debe hacer, no dejaron plasmado su liderazgo y eso nos perjudicó. Sin embargo, me siento satisfecho en lo general por el equipo, se logró remontar un 0-3 para igualar la serie”, declaró.

Para Julio esta es la segunda ocasión que pierde una Final, la primera fue en 1997 contra León y ahora que Ramiro Toruño y su tropa de Matagalpa vuelve a sumergirlo en el pantano.

“Soy un profesional y cuando existe un equipo que es mejor debe admitirse, Matagalpa fue superior al Bóer. Su pitcheo fue solvente, su defensiva estuvo a la altura y aprovecharon las fallas nuestras para hacer daño”, considera el manager capitalino.

Según Sánchez un aspecto significativo fue tener que maniobrar con un infield lleno de inseguridad. “Desde la salida de Ofilio Castro en el Bóer quedó un vacío, después Jass Vargas se lesiona su mano y la situación empeora, así que tuvimos que ingeniárnosla para resolver, pero la realidad es que no se pudo”, afirma.

¿Estás frustrado?, responde con rapidez. “No, he aprendido a asimilar los buenos y malos momentos con madurez. Lo que sí reconozco que el Pomares 2013 debe empezar para los equipos desde ahora, trabajar con los menores y producción de jugadores”.

¿Te ganó tu mejor amigo, Ramiro Toruño?

“En el béisbol no hay amigos, el mejor amigo es la familia. Con Ramiro fuimos adversarios y en la final una sola vez lo saludé. Quizá esa filosofía es incorrecta, pero así soy”, concluye Julio Sánchez.