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Uno se sigue preguntando qué hubiera sucedido si Javier Robles ha dejado caer la pelota bateada por Wilton Martínez en la zona foul en el inicio del octavo inning del primer partido. Si la pelota caía, el partido, que estaba empatado a una carrera, se cancelaba por lluvia y el sábado 24 hubiera comenzado nuevamente, con otros abridores y otra historia.

Sin embargo, el qué hubiera pasado quedó para los temas de discusión, lo real es que Matagalpa, jugando buena pelota, con sólido y bien administrado pitcheo, una defensa hermética y un bateo oportuno, conquistó el título nacional de béisbol del “Pomares”, definido en siete interesantes desafíos, todos candentes, tan es así, que todavía queda humo.

La serie fue como esperábamos, equilibrada y atractiva, con toques de dramatismo, como el ver al Bóer a punto de ser barrido; después, la remontada capitalina empatando la serie a 3, con la posibilidad de arrebatar. El pitcheo se impuso, lo que terminó registrado en el 1.69 que lanzó el Bóer y el 1.97 de los ahora campeones, pero con más poder en los brazos norteños, que poncharon a 56 de la tribu, casi la mitad (20) de Elvin Orozco, el Más Valioso de la Final.

Todo comenzó difícil para el Bóer, que cambió su rotación acostumbrada por el malestar de Álvaro López en su espalda. El viernes 24, hubo duelo de pitcheo entre Róger Marín y Byron Guerrero, aunque el ganador fue Wilder Rayo en relevo de 2.1 innings.

Después que Matagalpa anotó la quiniela en el cuarto inning, el Bóer empató en el cierre sobre rola para doble play de Stanley, quien dos innings después fue dominado de la misma forma, frustrando las aspiraciones del equipo para tomar la delantera. Llegó la lluvia, el famoso octavo inning en que Matagalpa se fue arriba con el fly de sacrificio de Wilton, y el sábado, nadie pudo con Rayo.

El domingo 25 en Matagalpa, Sergio Mena conectó dos jonrones, uno solo en el sexto inning y otro con un embasado en el octavo, para asegurar el triunfo 5x2, respaldando el trabajo de Berman Espinoza, que después de un inicio frío, dominó en 7 episodios. Elvin Orozco selló la victoria.

Mario Peña y Elvin Orozco no tuvieron decisión en el partido de once entradas que ganó Matagalpa 1 carrera por 0 en Managua el 28 de agosto, cuando la tribu se presentó con el infield cambiado, que cometió cuatro errores, uno fatal en el undécimo, que le permitió batear a Johnny Trewin y conectar el hit de oro ante Juan Serrano.

El Bóer, que llegó a acumular 19.1 innings seguidos sin anotar carrera, terminó el partido con 16 ponches, trece de Orozco y un rostro sepulcral. No lo podíamos creer. El Bóer estaba 0-3 en la serie, su bateo estaba hundido, igual que su combatividad, dejando a 36 embasados.

Fue el momento de Róger Marín, el segundo más ganador de la tribu, pero con 0-2 ante los norteños. Se creció en la colina en siete episodios y evitó la barrida, ganando 6x2, en el día de mejor bateo de la tribu.

 

Para el quinto juego Álvaro López subió a la colina para brindarle confianza a su equipo y con gran trabajo de seis episodios y los relevos de Fulvio Delgado y Danilo Álvarez, blanquearon 2x0.

El equipo se inspiró y el sábado 01 de septiembre, con jonrón de Janior y sólido pitcheo de Juan Serrano, ganaron 3x1 para empatar la serie.

Y en el gran día de los dos mejores equipos de la Liga, saltó la liebre de la sorpresa. Edgard Montiel no estuvo en su día. Cometió tres errores, que dieron tres carreras. El más terrible fue en el cuarto inning al enviar la pelota a las gradas con las bases llenas y dos outs, y otro en el quinto, que habilitó a un corredor para anotar la cuarta carrera del partido que ganaron los norteños 4x2, llevándose el título de campeón.

En ese juego el Bóer también corrió mal las bases. Atraparon en tercera a Kelvin García cuando Sánchez no lo frenó a tiempo. Montiel se fue encima de Sergio Mena en el cuarto en vez de barrerse en el plato, y fue víctima de una buena atrapada de Evert Andino, que emuló a Fausto Suárez en el séptimo episodio… Y por supuesto, Elvin Orozco y Berman Espinoza le quitaron los bates al Bóer.