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Era el séptimo inning del último juego de la Serie Final en Managua, el Bóer amenazaba con bases llenas y un out. Un pitcheo del relevista Berman Espinoza es atacado con autoridad por Kenny Alegría, quien envía una línea envenenada a la izquierda del short stop. ¡Aahh..!, gritaron emocionados los aficionados capitalinos, pero de repente la figura de Fausto Suárez apareció en escena, su guante estaba ahí, en el lugar correcto ahogando las pretensiones de la Tribu.

Era una atrapada que enmudeció a miles de gargantas. “Ese chavalo las agarró todas”, dijo días después el manager del Bóer, Julio Sánchez. Evidentemente ese jovencito se había robado el show.

“Es el resultado de un trabajo duro, de muchas horas en el terreno y de mi interés por mejorar cada día”, dijo el pelotero de 21 años que en la Liga Profesional vestirá el uniforme de los Orientales de Granada.

¿Estás consciente del reconocimiento y el reto que ahora tienes?

“Claro, ese es mi objetivo convertirme en un jugador de primer nivel. Para mí es un orgullo que la gente admire mi trabajo y seguiré enfocado en mejorar si Dios me lo permite”, agrega el parador en corto de Matagalpa en la temporada.

Fausto no llamó la atención simplemente por su fildeo en la Final, sino que fue un pelotero constante, que muchos batazos difíciles intentaba hacerlo fáciles. Y aunque en 88 partidos cometió 29 errores, no todos fueron producto de su guante, sino en disparos.

“Quiero ser más seguro con mi fildeo, aún me hace falta mucho por aprender, pero tengo la motivación para hacerlo. Quiero agradecer a todos los entrenadores que me han ayudado en mi carrera”, expresó.

Pero no solo con su radio de acción defensivo destacó Suárez, sino que su bate consiguió promedio de .303 (290-88), un indicativo que es un pelotero con destreza para sacar su madero.