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Una vez concluido el “Pomares” y que busquemos al pelotero Más Valioso de la temporada 2012, no hay cómo equivocarse, solo existe un sólido candidato, el lanzador Álvaro López, del Bóer.

Álvaro se convirtió en el “tiro seguro” que cualquier equipo quisiera tener. Cada viernes subió a la colina a garantizar el buen despegue en la serie que correspondía, y ese rendimiento obligó a la afición a seguirlo de cerca, para verlo establecer un récord en la temporada.

Ganar 18 partidos en forma consecutiva fue extraordinario. Y ese fue su balance final, 18-0 en la temporada regular, algo que nadie había conseguido. Atrás quedaron las 16 victorias de Martín Bojorge en la temporada 1991-92, que era el récord a tumbar. Pero lo especial fue que todos los triunfos de López fueron como abridor.

Junto a las victorias, Álvaro también mantuvo su efectividad, coronándose en ese departamento con 1.34 tirando 147.2 innings. Ponchó a 136 rivales y quedó a la orilla de la triple corona, porque Elvin Orozco abanicó a 148.

Cada semana y cada mes, Álvaro figuraba entre los destacados, solo opacado en el arranque por Alis Sotelo, forjador de dos “no hitters”, pero que al final se quedó con balance 11-5, tirando 4.05. El mismo Juan Serrano con su récord de 18 salvados, tiró para 3.44 y tuvo balance 1-4, que son puntos en contra.

Los bateadores no hicieron tanto ruido como Álvaro. Juan Oviedo, con preciso ataque de cierre terminó conquistando el título de bateo (.371), aprovechando los derrumbes de Justo Rivas (.357) y Janior Montes (.350), que pelearon el banderín.

Dwight Britton se encaminaba a una gran campaña de jonrones y se quedó en 14, empatado con Renato Morales, que lo alcanzó en el cierre. Y en remolques, el líder fue Juan Carlos Urbina, con 59.

¿Quién dice que los premios MVP son solo para bateadores? En nuestro medio ya han brillado dos lanzadores. Diego Sandino lo hizo en el año 2000, cuando conquistó la triple corona con 14 triunfos, 82 ponches y efectividad de 1.15. También lo ganó Donald Calderón en 2003, cuando salvó 14 partidos, tuvo balance 6-4 y ponchó a 24.