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Todos en la vida, llegamos a momentos cruciales, en los cuales, debemos mostrarnos de cuerpo entero frente a las exigencias. Cada uno de nosotros en busca de ser alguien, tiene su Rubicón para gritar ¡la suerte está echada!, su Waterloo para batallar fieramente contra la adversidad, y su Minotauro, para matarlo y poder salir del laberinto. Ese momento lo vivirá esta noche en Las Vegas, como pugilista, el joven golpeador de reconocida agresividad, Julio César Chávez hijo, enfrentando el reto del consistente y temible argentino Sergio “La maravilla” Martínez, con balance de 49-2 y 2 empates, en una pelea que se supone, será explosiva desde el primer tañido de la campana, sin permitirnos parpadear.

Invicto en 48 peleas, Chávez el junior, hijo de tigre, intentará demostrarnos y también a sí mismo ¿qué tan fiero es?, una de las grandes intrigas que revolotean el boxeo actual. No favorito en proporción 2-1, Chávez aventaja a Martínez en edad (26 años contra 37), y en estatura (1.85 metros por 1.78), pero no en experiencia y recursos, aunque se aproxima mucho como golpeador el cuerpo, y exhibe una resistencia hasta hoy exuberante.

Eso sí, su defensa es cuestionable, y aunque el adiestrador Freddy Roach asegura que han trabajado horas extras en ese aspecto buscando como restarle efectividad a las arremetidas de Martínez combinando golpes, uno piensa que el joven tigre volverá a ser atrapado por el fuego de su temperamento y se volcará sobre el adversario, utilizando su capacidad de agresión como “arma” defensiva, actualizando la teoría de aquel nunca vencido Campeón Completo, Rocky Marciano.

En boxeo, no hay favoritismo indestructible, y Martínez, bastante oscurecido en su última pelea con Matthew Macklin en marzo, lo sabe, sobre todo, porque mientras el tiempo ha estado pasando, las perspectivas han cambiado. El Junior no se ve indefenso como hace un par de años. Ha crecido, aunque no sabemos si lo suficiente para “torear” exitosamente a Martínez, algo que averiguaremos esta noche.

Claro, tiene que ser el mejor Chávez Jr. posible para lograrlo, y es lo que la multitud mexicana ve en Thomas and Mack Center hoy en busca de hacer saltar añicos los vaticinios. Lo que se descarta, es una pelea fría y especulativa. No puede ser entre dos peleadores que serían capaces de morderse aún a riesgo de ser descalificados. Más allá del resultado, lo esencial es comprobar si ciertamente el hijo de tigre, es una fiera.