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¡Diablos! ¿Quién desconectó la maquinaria que vimos tan bien engrasada, arrebatarle la Copa del Rey al Barcelona? El fabuloso Real Madrid, construido con un presupuesto que nos permitiría pagar la deuda externa, fue vencido ayer por el Sevilla 1-0, víctima de un gol madrugador de Trochowski en el segundo minuto, y ahora está a ocho puntos del Barsa, vencedor por 4-1 del Getafe, con Messi entrando en el minuto 58 y marcando dos goles.

Después de solo cuatro fechas, estamos frente a lo insospechado. No es posible que el Madrid solo haya podido ganar un juego de cuatro, y rescatar cuatro puntos de doce disputados. “No tengo equipo”, dijo dramáticamente Mourinho severamente golpeado. ¿Cuándo la arrogancia del portugués se había visto tan arrugada?

El Sevilla se lanzó a sorprender, y tuvo un chance no concretado a los 30 segundos. Minuto y medio después, estaba en ventaja 1-0 aprovechando ese derechazo lacerante de Trochowski sobre el cobro de un córner bien elaborado. Con tanto tiempo pendiente, no era para alarmarse. No cuando tienes a Cristiano, Higuaín, Di María, Ozil y Alonso moviéndose hacia adelante con el apoyo del incansable Marcelo.

Sin embargo, el Sevilla supo resistir desplegando un impresionante esfuerzo físico, y el tiempo fue avanzando sigilosa y siniestramente para el Madrid, trabado en algunos sectores. El ingreso de Modric en el segundo tiempo fue muy útil. El croata, que mostró su dinámica e incidencia, estrelló un disparo en la madera, pero el Madrid malogró algunas posibilidades valiosas. Claro que pudo forzar el empate y hasta ganar, pero Ozil no encontró forma de proyectarse, Higuaín estuvo a punto de perder la cabeza, y Cristiano corrió como acostumbra pero sin poder abrirse paso en un campo minado. Reclamó un penal en medio de la desesperación.

La posibilidad de alcanzar la proeza estimuló al Sevilla. Sacó fuerzas de flaqueza y resistió, generando incluso ciertas opciones, como la de Navas, quien se olvidó de Rakitic desmarcado y falló. El Madrid con Callejón, intensificó presión, pero no hubo forma. El Sevilla estuvo impermeable.