•   Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Difícilmente Everth Cabrera hubiera podido superar a David Green en los 100 metros. Un duelo parecido al de Bob Hayes con el cubano Enrique Figuerola en la final de Tokio 64, cuando la ventaja en estatura y zancada de Hayes, estableció la diferencia. Quizás Green podría haber sido más rápido girando sobre las tres bases en la vuelta al cuadro, pero nunca, un mejor robador.

No había alguien más rápido que Mickey Mantle en un sprint de 90 pies, pero solo en una ocasión robó más de 20 bases. Claro, los Yanquis no estaban interesados en ver a Mickey, un bateador destructivo en el corazón de su alineación, robara bases. Como en 1927, cuando “los asesinos en fila”, los Yanquis de Mantle no tenían los “asaltos” en su agenda. Lo de ellos era el swing de bola larga, el jonrón de tres carreras.

El viernes frente a los Gigantes en San Francisco, Everth Cabrera realizó su robo 34 de la temporada alcanzando la máxima cifra lograda por Green en 1983, que seguramente dejará atrás en cualquier momento, porque el paracorto pinolero de los Padres de San Diego, está imparable sobre las bases. Un parpadeo, y “zas”, Everth desaparece de la vista de todos en proyecciones espectaculares. Solo 2 veces ha sido atrapado, por 16 de Green aquel año. Consideren que para sus 34 robos con los Cardenales en 1983, David necesitó 146 juegos, disparando 120 cohetes, y Cabrera en 104 partidos con 86 hits, consiguió la misma cifra. La superioridad del nandaimeño es amplia, indiscutible. Incluso, midiendo su ritmo con el registrado por el outfielder de los Bravos Michael Bourn, líder de la Liga Nacional con 39, solo 5 más que Everth, en 148 juegos, es obvia la mayor efectividad del nica, lo que nos hace pensar en la posibilidad de verlo instalarse en la cima el próximo año. O quizás en este, si se presentan las oportunidades.

El sub-líder Shane Victorino lleva 37, y detrás, con 35, un triple empate entre José Reyes de los Marlins, Juan Pierre de Filadelfia con tres juegos menos que el nica, y Carlos Gómez de Milwaukee. Sigue Everth con 34, necesitado de estar más frecuentemente en circulación para poder abrirse paso entre tantos rivales que desplazar.

Si Cabrera fuera un bateador de 283, 284 o 268, como el Green de 1982, 83 y 84, sus opciones serían estupendas, pero debajo de 240, se reducen considerablemente, y contra eso está batallando.