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Yutaka Niida puede estar conmocionado ante la idea de que por primera vez en su carrera un boxeador lo buscará sin temor en la batalla cuerpo a cuerpo.

Lejos de tener miedo, el japonés sabe que se mide a un peleador de agresividad sin freno y poder demoledor; que aceptando la propuesta de pelear cara a cara puede costarle caro, pero no hay más alternativa.

Román González está en Japón conciente de que será su pelea más intensa y que tendrá a un grande de los tinglados. Menosprecio y exceso de confianza son los peores enemigos de su talento y por eso se concentra en afinar sus mejores golpes.

La madrugada del lunes en Yokohama, Chocolatito le sacará mucho provecho a su tremendo gancho de derecha para restar movilidad en su adversario, ese golpe puede abrirle las puertas a su sueño, ese golpe es lo mejor que tiene de un arsenal de combinaciones que seguramente tronarán esa noche en Japón.

Si un boxeador como el nica es capaz de mantener esa tormenta sobre el cuerpo del nipón, principalmente con el trueno de su gancho, los días del monarca pueden llegar a su fin.

El gancho de Román es el golpe más letal que tiene entre sus cruzados y rectos llenos de veneno mortal; disparado al cuerpo o conectados al mentón se convierten un recurso poderoso para alimentar la confianza que a muchos les ha parecido exagerada.

Joe Koizume escribió hace unos días con mucho respeto del pinolero y reconoció que el campeón Niida está claro de que se enfrenta a un boxeador talentoso, que pondrá en riesgo su fajín y que hasta puede noquearlo. “Contemplar el peligro es una de las habilidades de Niida y por eso se ha preparado para resistir y defender lo que tanto le ha costado”, dijo Koizumi.

Niida ha visto y respeta la calidad del pinolero, pero está lejos de sentir miedo. Ese día, cuando se acaben todos los cálculos y temores, estarán de frente a la realidad y cada uno será dueño de su destino.