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  • El Universal

El juego de los Tigres de Detroit ante los Reales de Kansas City apenas estaba empezando. Cabrera se paró en la caja de bateo en el propio primer inning a consumir su primer turno y el estadio se puso de pie para recibirlo. Un indicio de lo que sería una noche histórica en el béisbol de Grandes Ligas.

“Se sintió como si estuviera en casa con toda la afición apoyándote”, dijo el venezolano a la prensa estadounidense tras el encuentro. “Es una sensación indescriptible. Estoy muy agradecido con todos los fanáticos en Kansas City. Fue un momento increíble”, dijo Cabrera desbordado por la emoción.

En el cuarto inning, Ramón Santiago saltó al terreno de juego para sustituir a Cabrera, que técnicamente ya se había hecho acreedor de la Triple Corona con average de .330, 44 jonrones y 139 carreras impulsadas. El maracayero alzó los brazos sorprendido pero inmediatamente todos los asistentes al Kauffmann Stadium, incluidos jugadores de los Reales, se pusieron de pie para despedirlo.

“Fue muy emocional”, admitió Cabrera. “No, todavía no me lo creo. Se lo dije a Prince (Fielder) y a (Justin) Verlander, esta temporada realmente pasó. No sé cuándo voy a creerme que esto pasó”, agregó.

Y no es para menos. 45 años pasaron para que un toletero ganara nuevamente una Triple Corona y nunca un latinoamericano lo había logrado. Hasta ayer (miércoles).

“Increíble” aseguró a la web de la MLB. “No lo puedo creer ahora, no lo creía hace tres semanas, nunca pensé que esto fuera posible. Pero uno siempre sueña. Gracias a Dios tuve la oportunidad de que este sueño se hiciera realidad”.

El venezolano también agradeció a su país por el apoyo recibido. “Yo sé que mi país está viendo y realmente aprecio todo su apoyo. Este es un momento especial para nosotros, no solo para mí. Es un día emocional para todos”, reiteró el maracayero.

Y es que el 3 de octubre Cabrera ganó la Triple Corona de bateo y Omar Vizquel se retiró como pelotero profesional. Y si vemos hacia atrás, esta zafra de Grandes Ligas también trajo consigo un juego sin hits ni carreras para Johan Santana y un Perfecto para Félix Hernández. Sin duda un año difícil de olvidar para los venezolanos.