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¡Qué lejos estaba Jackie Robinson de abrirle las puertas de la Gran Carpa a los peloteros negros, cuando el derecho cubano de 32 años, Adolfo Luque, se convirtió en 1923 en el primer latino en ganar 20 juegos, registrando el llamativo balance de 27-8 con el resplandeciente 1.93 en efectividad, ponchando a 151 en 322 entradas, completando 28 trayectos, desde la colina de los Rojos de Cincinnati! Todas esas cifras –excepto los ponches- están fuera de alcance para cualquier abridor en estos tiempos en que los brazos parecen haberse adelgazado y debilitado, perdiendo aquella consistencia.

Hace unos días, Miguel Cabrera atrapó espectacularmente la Triple Corona del bateo en la Liga Americana, terminando con una sequía de 45 años. Por primera vez, un latino entraba a ese club tan selecto. Entre Luque y Cabrera, hay mucho brillo latino durante un crecimiento tan impresionante, que hasta dominan el ranking salarial con Alex Rodríguez y Alberto Pujols en la cima financiera. En tiempos de Roberto Clemente y Juan Marichal, eso era sencillamente improbable. Creímos que nunca llegaría a ocurrir.

En 1954, durante la fantástica temporada de 111 victorias de los Indios, el béisbol vio coronarse Campeón Bate al mexicano Beto Ávila con 341 puntos, adelantándose al boricua Roberto Clemente (1961) y al cubano Tony Oliva (1964), quien al mismo tiempo, ese año, fue el primer latino con estatus de novato, en obtener un cetro de bateo, y agregar otro en la siguiente temporada.

El cubano Zoilo Versalles saltó al tapete como el primer latino en ser considerado el pelotero Más Valioso, jugando el campo corto con los Gemelos en la Liga Americana en 1965, en tanto en 1972, el boricua Roberto Clemente, cuatro veces campeón de bateo, fue el primer latino en alcanzar la cifra de 3000 hits con los Piratas de Pittsburgh.

El derecho dominicano Juan Marichal de los Gigantes, seis veces con más de 20 victorias, y mejor pitcher en la historia de Juegos de Estrellas, fue el primer latino en trabajar un No Hitter al congelar 1-0 a los Colts de Houston en 1963. Seis años después, el zurdo cubano Miguel Cuéllar de los Orioles, abrazado con el “Monstruo” del momento Denny McLain, conquistó el primer premio Cy Young para un latino, y en 1991, es decir 23 años después, el nicaragüense Denis Martínez fue el primer latino capaz de confeccionar un Juego Perfecto.

Claro que hay más, mucho más, pero por hoy basta.

 

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