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El cierre de tránsito en la Quinta Avenida y la Calle 42, o un prolongado apagón en Times Square, no hubieran provocado tanta consternación en Nueva York, como la fractura que sufrió Derek Jeter en su tobillo izquierdo, durante el primer juego contra los Tigres.

La estatua de La Libertad cobró vida, y preocupada por el futuro de Jeter y el de los Yanquis, amaneció con un par de lágrimas deslizándose en su rostro.

No, no estamos exagerando. Jeter está al nivel de admiración y respeto que consiguieron Joe Dimaggio y Mickey Mantle, detrás del mítico Babe Ruth. Jeter pertenece al “poker de ases” Yanquis de todos los tiempos. Jeter es insustituible como factor de motivación tanto en la Casa Club, como el corazón de los seguidores del legendario equipo.

La imagen está ahí, fija, dolorosa: Jeter moviéndose con agilidad y prontitud hacia su izquierda para interceptar el roletazo de Johnny Peralta, lo que consiguió estirándose cuan largo es. De pronto, con su rostro distorsionado por el dolor, soltó la pelota y quedó tendido. Tratándose de Jeter, tenía que ser algo grave, como el descarrilamiento de un tren llegando a la gigantesca estación de Penn, debajo del Garden. Con el Estadio en silencio, y la multitud sujetando sus respiraciones, Jeter fue sacado del terreno.

Fractura en el tobillo izquierdo y tres meses fuera de combate. Jeter, aunque no necesitará cirugía, no volverá a ser visto en un terreno hasta que se abran los campos de entrenamiento. Mientras tanto, los Yanquis intentarán ganar ocho partidos en busca del título de Serie Mundial. Un reto mayúsculo sin el brazo de Mariano Rivera, con Rodríguez en la lona, y sin el aporte siempre esencial de Derek Jeter, el Capitán, el símbolo de la actual grandeza.

El pelotero de 38 años, un bateador de 3,304 imparables, con la cifra máxima de 216 esta temporada, average de 313 de por vida, solo pendiente de un título como Más Valioso en su brillante carrera de 18 años, todavía con la suficiente flexibilidad muscular y poder en su brazo para funcionar como short stop, un liderazgo intacto se veía forzado a salir del escenario en un momento crucial para los Yanquis.

Sin Jeter, sin Mariano, con Alex derretido, atrás 0-2 en la serie ¿qué tan bravos son estos Yanquis? Eso es lo que vamos a averiguar.

dplay@ibw.com.ni