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Estos Yanquis no hablan, ni batean. En consecuencia no producen y son vencidos. Sin los elefantes que Aníbal Barca incluía en su ejército, pero apoyado por el bateo oportuno de sus tigres, Aníbal Sánchez, el venezolano, mantuvo a los bateadores yanquis atados por la telaraña de su pitcheo variado, engavetándoles la agresividad que los caracteriza, y el equipo de Detroit, imponiéndose 3-0, se adelantó con dos victorias consecutivas en la Serie por el banderín de la Liga Americana, sin haber utilizado todavía a su lanzador más temible, el derecho Justin Verlander, listo para mañana en el tercer duelo.
Sin el fracturado Derek Jeter, los Yanquis, afectados por el fatal slump en que se encuentran sumergidos Robinson Cano y Alex Rodríguez, continuaron atornillados en el cajón de bateo, y dejaron abandonado al derecho japonés Hiroki Kuroda, quien supo fajarse con Sánchez por largo rato, estirando el 0-0 por seis episodios, hasta ser agrietado por doble de Quintin Berry y hit de Miguel Cabrera en el séptimo, que le facilitaron a Delmon Young, quebrar el cero con un roletazo que pareció ser viable para doble play, pero Cano perdió el control de la pelota y no hubo disparo a primera, anotando Berry.
Un mal fallo en segunda base, que significaba el tercer out del turno tigre en el octavo, y un cero de Kuroda, abrió las puertas para ampliar la ventaja 3-0, doblando las rodillas de los Yanquis. Después de ponches a Peralta y Avila, los números 10 y 11 de Kuroda en siete y dos tercios, Infante disparó hit al centro y Jackson continuó con otro a la derecha. El tiro a segunda llegó a tiempo para atrapar a Infante que se había proyectado en busca de tercera y trataba de regresar, pero el árbitro frente a la jugada, con posibilidad de saber si por ahí andaba una hormiga, inexplicablemente no vio cómo Cano sacó el out tocando al corredor, antes del estiramiento del brazo contactando el cojín.
Salió Kuroda, y los imparables de Avisail García contra Boone Logan, y de Miguel Cabrera frente a Joba Chamberlain, impulsaron las carreras que funcionaron como factor de seguridad a los rugidores, estableciendo el 3-0 inalterable. Sin poder usar a su “as” C. C. Sabathia, los Yanquis que no han anotado en 20 de 21 entradas en los dos primeros juegos, van a depender de Phil Hughes intentando enviar una señal de vida y poder regresar a Nueva York.

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