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En el último grito del drama, los Yanquis, saliendo de un letargo que parecía eterno, estaban batallando fieramente. Ya no estaba el verdugo Justin Verlander en la colina, y el relevista Phil Coke, se tambaleaba con dos circulando. El jonrón inesperado de Eduardo Núñez contra Verlander iniciando el noveno, estrechando la diferencia 2-1, y los hits seguidos de Teixeira y Cano frente a Coke con dos outs, mostraban a los Yanquis amenazantes, sacando sus metralletas. Finalmente, Coke ponchó a Ibáñez y el equipo de Nueva York quedó a la orilla de la fosa 0-3, expuesto a cualquier empujón.

Más allá del jonrón de Núñez, fue sensacional y al mismo tiempo escalofriante el pitcheo de Verlander. Viéndolo, uno pensaba: ¡Cuidado, salgan a tiempo del cajón de bateo! El peligro es inminente y tomar riesgos no es nada divertido cuando Verlander está lanzando sus meteoros desde la colina de los Tigres. Las posibilidades de sobrevivir frente a ese pitcheo son mínimas. Pueden preguntarle a los Atléticos, derrotados 3-1 y 6-0 por Verlander en la serie previa, estrangulados con 22 ponches en 16 entradas (7 y 9), y 15 ceros consecutivos después del jonrón milagroso de Coco Crisp abriendo el primer juego.

Anoche en Detroit, el pitcheo de Verlander, solo agrietado por ese jonrón de Núñez en el noveno, continuó siendo destructivo, extendiéndose a 23 ceros sin dar tregua. No parecía haber forma de escapar a ese dominio aplastante. Solo el japonés Ichiro Suzuki, dueño de unas muñecas tan flexibles y vista tan clara, con sus hits en el cuarto y séptimo inning, podía jactarse de no tener su sistema nervioso alterado, hasta que Núñez, sobreviviendo a la amenaza de un ponche en el noveno, colocó una pelota encima de la pared del left fielder.

Delmon Young jonroneó sin embasados contra el abridor yanqui Phil Hughes en el cuarto, y los Tigres se colocaron en ventaja 1-0, antes que Hughes fuera reemplazado por David Phelps, debido a problemas en la espalda. En el quinto, doble de Cabrera impulsó a Quintin Berry con la segunda carrera de los Tigres. Pese al batazo quiebra-blanqueo de Núñez y la inseguridad de Coke, eso fue suficiente para el mortífero tirador derecho que pretende registrar una postemporada tan incidente como las de Bob Gibson en aquellos tiempos, o Curt Schilling.

 

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