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¡Qué patéticos se vieron estos Yanquis al ser barridos por estos Tigres hambrientos en cuatro juegos! Murieron sin quejarse, hubiera dicho Juan Rulfo. Ni una gota de sangre, ni una señal de su alma, en la derrota inapelable por 8-1. Imposible producir un milagro en serie corta, con tus grandes bates en el congelador, con el brazo zurdo del “as” C.C. Sabathia hecho astillas, con Derek Jeter en el hospital, y con tus ilusiones dinamitadas. No, no había forma, y por tercera vez en una postemporada, como ocurrió en el 2006 y el 2011, los Tigres funcionaron como verdugos.

Mientras el derecho Mark Scherzer, un ganador de 16 juegos, trabajaba cinco innings sin permitir hit, ponchando a nueve del total de diez, antes del triple de Eduardo Núñez abriendo el sexto, y el doble de Swisher impulsando la única carrera yanqui, el zurdo Sabathia fue golpeado furiosamente con 11 hits en tres entradas y dos tercios, entre ellos jonrones de dos carreras conectados por Miguel Cabrera y Johnny Peralta en el cuarto, hasta ser retirado dejando la pizarra 0-6 y el futuro vacío. Los de Detroit, disparándole a un cadáver, agregaron un jonrón de Austin Jackson en el séptimo, y el segundo de Peralta en el octavo sellando el 8-1.

Chequeen esto: en su último esfuerzo del 2012, a la orilla de la fosa, los Yanquis solo batearon 2 hits en 9 entradas; anotaron en 3 de los 39 turnos al bate frente al pitcheo de Detroit; su promedio colectivo en la serie por el banderín fue de .157 puntos; el más agredido de sus abridores resultó ser Sabathia; el fiero Cano estuvo en una racha tenebrosa de 29-0, y Alex Rodríguez casi paga por ver desde el banco el cierre de la serie.

En su kilométrico historial postemporada, los Yanquis solo habían sido barridos cuatro veces: en la Serie Mundial de 1922 contra los Gigantes contando con Babe Ruth, registrando un empate 3-3 por oscuridad; en el Clásico de 1963 liquidados por el pitcheo de Koufax, Drysdale y Podres de los Dodgers; en la Serie de 1976 sepultados por la “Maquinaria Roja” de Rose, Bench, Tany Pérez, Morgan y Griffey; y en 1980, doblegados por los Royals encabezados por George Brett, en una serie de cinco juegos. Así que 32 años después, lo consiguen los Tigres.

Cayó el telón dramáticamente para los Yanquis. Solo en el noveno inning del primer juego, saliendo del hoyo con los jonrones de Ichiro e Ibáñez, lucieron como los queríamos ver. Fuera de ese momento, parecieron un equipo fantasmal.

 

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