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EL CLARIN de Buenos Aires
Nada cambia la ecuación. Ni el gol cuando faltaban ocho minutos ni el empate peruano en la agonía del partido. La Selección jugó tan mal como lo venía haciendo hasta ahora y la preocupación futbolera sigue siendo la misma que antes de enfrentar a Perú. O peor, se agranda porque siguen si aparecer las respuestas. Como, por ejemplo, no saber aguantar un resultado en el tercer minuto de descuento... Y así, la racha negativa se extiendo ahora a cinco partidos sin triunfos.

El problema fue adelante. Porque resultó hasta incomprensible que tantas estrellas no pudiesen doblegar a una modesta defensa peruana. Fue inteligente la marca zonal rigurosa que emplearon los locales porque eso es lo que menos le gusta a Riquelme. Y el eje del circuito ofensivo de la Selección se dejó anticipar, tuvo poca movilidad y mucha imprecisión. Para colmo, Messi “caminó” la cancha como no entendiendo dónde ubicarse porque nunca encontró su lugar. Y entonces no hubo sociedad Riquelme-Messi y nunca apareció el circuito futbolero que se reclama. Más todavía. Agüero quedó solo arriba.

En el segundo tiempo no cambió el panorama. Levantó Gago pero Riquelme y Messi siguieron escondiendo sus habilidades y a la Selección le costó encontrar claridad. Está bien que a Basile le encanta Riquelme. Pero una cosa es que le gusta y otra muy diferente es que Riquelme sea un intocable. Esta era una buena oportunidad para buscarle otra vuelta al equipo y no seguir jugando siempre al ritmo de Riquelme. Por más que ningún cambio asegure el éxito, una fórmula para intentar otra cosa hubiese sido el ingreso de Lisandro López o Di María. Dicen que antes del 1 a 0 estuvo muy cerca de producir esta variante, pero finalmente no lo hizo y eso es lo que cuenta. ¿Por qué no probar e intentar cambiar la historia?
La única situación clara antes del gol fue, tres minutos antes, un cabezazo de Demichelis. Y el gol llegó por un buscapié de Gago que desvió Vílchez antes de que Cambiasso pudiera conectar. El defensor peruano terminó venciendo su propio arco. Parecía que la historia cambiaba, al menos en el resultado. Pero la Argentina se volvió con las manos vacías porque no supo aguantar la inmerecida victoria. Y en una jugada donde Messi perdió la pelota bien contra el córner derecho. Lo apretaron entre dos, le robaron la pelota y ahí nació la jugada del empate cuando el partido ya se moría. El centro del lateral lo empujó Fano para que Perú explotara con el 1 a 1. Y Basile también explotara, pero de bronca...