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Después de 23 temporadas en las Grandes Ligas y trabajar en los últimos años para los Cardenales, Denis Martínez no es fácilmente impresionable. Sin embargo, cada vez que ve batear a Jimmy González, agranda sus ojos y no pierde de vista sus movimientos. Le interesa la mecánica en la "caja de música" del considerado mejor artillero del béisbol casero, con average sobre los .400 en el arranque de la Profesional.

"Es un gran bateador, capaz de proporcionar mucha utilidad", dijo Denis a Miguel Mendoza sin necesidad de frotar sus manos, simplemente contemplando una posibilidad y solicitando una explicación: ¿Por qué si juega en las dos ligas y sus cifras valen, no puede ser convocado a la Selección? "No entiendo eso", dice Martínez.

Involucrado en un feo asunto de abuso, que provocó -según informes- una orden de captura nunca efectiva, Jimmy fue expuesto a la consideración pública por largo rato, viéndose atrapado en un laberinto de cuestionamientos, pero una vez que fue liberado de persecución consecuencia de un arreglo, quedó habilitado, y no en forma borrosa, para jugar tanto en el Pomares como en la Profesional.

Siguió siendo un elemento volátil de mayúscula incidencia ofensiva en nuestro béisbol, pero fue ignorado al momento de hacer la convocatoria para la Selección Nacional que viajará a Panamá en busca de un boleto para el Clásico del 2013. Viéndolo en acción con los Orientales, Denis se preguntó ¿por qué no estaba en la Pre?, y fue informado de todo lo ocurrido alrededor de Jimmy, incluyendo una acusación de haber intervenido en gestiones para la firma de peloteros cubanos, hecho que no ha sido calificado como delictivo en ninguno de los casos conocidos en diferentes países.

El punto neurálgico es la acusación por el abuso de una menor, situación que se dice fue juzgada y sentenciada, aunque envuelta en una gigantesca telaraña. Al margen de todo eso, Denis que lo encuentra habilitado en nuestra pelota, se siente desconcertado.

Si lo clave son los valores morales sobre el tapete, la gente que maneja nuestro béisbol ocultándose en su propia sombra, está danzando descalza entre las brasas. Uno piensa que la moral no puede ser segmentada, y aquí se ha mostrado una inclinación por sesgar el asunto de tal forma, que Jimmy parece un condenado con permiso de movilización, y al mismo tiempo, un absuelto por siempre sospechoso y rechazado. "No entiendo eso", dice Denis.

 

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