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No hay algo peor en una Serie Mundial que estar atrás 0-3. Equivale a sentirse atrapado por el pánico, y eso es lo que intentarán evitar los Tigres hoy en Detroit, frente a los disparos del derecho Ryan Vogelsong, un ganador de 14 juegos, quien lanzó cinco buenos innings contra los Rojos sin decisión, y venció dos veces a los Cardenales, prevaleciendo con la autoridad que indica ese 1.29 en efectividad a lo largo de 14 entradas.

Con su promocionada ferocidad limitada a solo 10 imparables en 18 episodios, los de Detroit, espoleados por la imperiosa necesidad de ganar, pretenden sacar provecho del apoyo de su público, el regreso del bateador designado al line-up –mayor fortaleza también para San Francisco–, y el aporte que pueda ofrecer el derecho Aníbal Sánchez, derrotado 2-0 por Oakland, pero vencedor 3-0 de los Yanquis.

A diferencia de lo ocurrido con Rojos y Cardenales, esta vez son los Gigantes (2-0) los que tienen las riendas del partido en sus manos, y eso le permite a Vogelsong, trabajar sin la presión que se tiene en juegos de vencer o morir, en los cuales, los de San Francisco se impusieron cinco veces. Un alarde.

Hay dos detalles mata-optimismo para los Tigres: solo once equipos han resurgido de la adversidad de un 0-2 desde 1903, siendo el último, los Bravos en 1996 contra los Yanquis; y las cuatro veces que los Gigantes han edificado ventajas de 2-0, rematan en cuatro y cinco juegos. No han caminado más allá.

Detroit necesita más efectividad de su bullpen, y una restauración del brazo de José Valverde, para poder mejorar sus posibilidades frente a un equipo con un pitcheo tan enérgico, que usa a Tim Lincecum como “arma debajo de la manga”, y cuenta con un relevo consistente.

Para los Tigres, el juego clave para sobrevivir es hoy.

 

dplay@ibw.com.ni