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La pelea no podría ser más dramática con Román “Chocolatito” González llegando en medio de algunas intrigas a la báscula, mientras Yutaka Niida parecía ganar un poco de ventaja por esa tensión que vivió el nica por su peso, en las últimas horas antes del duelo en Japón.

Terminado ese round cero, la atención se centró en el tema más importante y complicado para Niida, porque debía buscar la forma de superar a un retador con tantas cosas a su favor, excepto el pelear en casa del campeón.

“Chocolatito” tendría que convertirse en un felino en busca de su presa, esperar un poco de lo que Niida podía ofrecer en el primer asalto con sus ataques intermitentes, como relámpagos entre cortantes y de escasos golpes, que denotan la falta de combinaciones o la preocupación de quedarse estático.

Niida dependería exclusivamente de esa velocidad; su movilidad sobre el ring sería tan fundamental como la vida misma, porque de lo contrario podría quedar al alcance de la zona de fuego de Román, quien no dudaría en sacar provecho de sus combinaciones de seis y hasta ocho golpes en zonas vitales de su rival.

El nica tuvo que moverse más a los costados con precisión y rapidez; Niida, usar más su cintura cuando se encontrara acorralado y buscando cómo salir de inmediato atacando, yéndose encima para reducirle la efectividad a Román, o amarrando en última instancia.

Pero en la medida que Román lograra penetrar sus golpes en gancho a los costados y el jap arriba, Niida debió tener más problemas para escapar, ya no tendría el mismo aire ni la reacción como para ser tan difícil de conectar.

El japonés podría tener una preocupación mayor cuando enviara sus golpes y quedara con la defensa baja, como se le veía ante Katsunari Takayama, un boxeador que con buena velocidad, aunque sin pegada, era evidente que le hacía daño al monarca.

Más que nunca, tanto para Niida como para González, la preparación física determinó el curso de la historia de esta pelea. Ahí también fue clave cuánto pudo afectar o no, los problemas que pudo tener el retador número uno para llegar a las 105 libras.