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Especial para EL NUEVO DIARIO
Ha nacido un héroe con similitudes como aquel Alexis Argüello que construyó una historia en lo más alto del boxeo mundial, dejando a su paso rivales de calibre con su talento indiscutible.

Román “Chocolatito” González descargó una furia sobre el ahora ex campeón mundial, Yutaka Niida, sólo comparada a la de un huracán en su máximo nivel de expresión. Fuerza, técnica, velocidad y contundencia resumida en una presentación que duró menos de 11 minutos en Yokohama, Japón.

“Jamás me imaginé que fuera de esta manera, porque Niida era un campeón sólido. Pero dependí mucho de la preparación, me cuidé, me preparé bien y estos son los resultados”, dijo entre lagrimas el nuevo monarca, todavía incrédulo por el momento que estaba viviendo junto a su padre en Japón.

“¡Viva Nicaragua!, ¡Viva Nicaragua!”, gritaban a su alrededor el grupo de nicas, encabezados por sus apoderados Carlos Pilato y Fernando Sánchez.

“Fue una demostración impresionante, en los cuatro rounds Niida no hizo nada como para ganar un asalto. Y los golpes de más consideración del japonés los conectó en los antebrazos o en los guantes de Román”, dijo Renzo Bagnariol, supervisor de la pelea por la AMB, uno de los más impresionados por la pelea.

“La única recomendación que le haría es que haga una defensa más en 105 y después suba a 108, donde no dudo que podrá dominar”, agregó el dirigente.

Otro que no pudo ocultar su asombro fue el venezolano Jorge Linares, campeón pluma del CMB, y considerado el “Niño de Oro” de su país, con un récord impresionante de 25 victorias en igual peleas y 16 nocauts.

“Es un boxeador que puede hacer historia en las categorías pequeñas. Creo que puede ser el mejor 105 del mundo”, expresó el sudamericano que hace carrera en Japón con la promotora Teiken Boeing, de Akihito Honda, el mismo que montó la cartelera en Yokohama para esta pelea.

En las tarjetas de los jueces el nica estaba ganando 30-27, en las tres, antes de que se suspendiera el combate por la fractura en el tabique de Niida, demostrando que no había duda que se trataba de una pelea de un sólo lado.