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El mejor de los pronóstico, jamás hubiera imaginado que Román “Chocolatito” González iba a resolver tan rápido y de forma tan destructiva a un Yutaka Niida, considerado en su país el mejor boxeador del momento por sus siete defensas de título en las 105 libras de la AMB.

Se esperaba que Niida impusiera más experiencia recorriendo el ring, moviéndose como un cazador tratando de sofocar a su presa y contraatacar en el momento oportuno, teniendo la distancia para hacerlo y sin sufrir muchas consecuencias. Pero eso resultó imposible ante un rival tan habilidoso.

El japonés no contaba con que Román lo resolvería en cualquier frente: en la corta, media distancia y en lo que es mejor, en el cuerpo a cuerpo, como equivocadamente buscó la pelea Niida, sin más resultado que hacerle más fácil la pelea a su retador que llegó afilado.

El round clave fue el segundo: Yutaka sacó más su izquierda en volados, se quedó por momentos estático, y aunque metió algunas manos al rostro del “Chocolatito”, arriesgó demasiado, porque sus golpes nunca hicieron mella en su rival, y le brindó el escenario ideal al nuevo campeón.

Niida jamás debió, sobre todo después de ese asalto, meterse nuevamente en el combate a corta distancia. Román metió más sus manos a los costados y subía con determinación con la izquierda dejando al descubierto lo frágil que era el japonés ante esa ofensiva.

Después de eso lo que le llovió a Yutaka fue un recital de todos los ángulos, de todas las formas, que ni en su mejor forma física podría aguantar más allá del cuarto asalto, tal como se vio en el cuarto round.

Román demostró que puede ser el mejor del mundo en 105 libras, pero con lo mucho que le cuesta dar el peso, con una defensa más, el camino podría estar escrito para medirse a uno de los mejores de las 108, el puertorriqueño Iván Calderón. Algunos dirán que es muy precipitado, sin embargo, por los planes del “Chocolatito” de subir muy pronto a minimosca, y su calidad probada, nada sería más emocionante que comenzar a pensar en esa pelea.