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¡Qué sinfónica la de Vilanova! Capaz de convertir la música en estallidos con esa mezcla única de delicadeza y contundencia, solo vista con la luz que produce el relámpago antes del retumbar del trueno. Durante 16 minutos, entre el 47 y el 63, con un Iniesta iluminado, desplegando un fútbol sublime y letal, el Barcelona destrabó un incómodo 0-0 y lo transformó en goleada 4-0, alejándose 11 puntos del Real Madrid, vencido inesperadamente el sábado por el Betis 1-0, afectado por la anulación de un legítimo gol de Benzema y el ignorar de un penal.

Toda la consistencia mostrada por el Levante en el primer tiempo, se derrumbó como los muros de Jericó, cuando Iniesta hizo sonar las trompetas estableciendo conexión con Lionel Messi, quien hizo funcionar su magistral zurda sobre las dos entregas precisas del pequeño fantasma. La primera, un trazado rasante por la izquierda con penetración rápida y oportuna del argentino, y certero cacheteo inutilizando la salida del arquero Munúa, y la otra, hacia atrás, en diagonal, rematada con prontitud y exactitud.

Dos goles de Messi para colocarse a tres del récord de 85 en un año, logrados por el alemán Muller, y partido clarificado por el Barsa en cinco minutos, borrando la intriga.

Inagotable, la inspiración de Iniesta siguió funcionando con un potente remate de derecha desde afuera, que entró como un misil para el 3-0, y en el minuto 63, su pase a Cesc, brillantemente materializado ampliando 4-0. El fútbol de limpio trazado y mortífera definición del Barcelona, con Iniesta manejando las riendas, estableció en corto tiempo una diferencia aplastante.

Messi pudo agregar otro gol, pero solo quedó en intento, en tanto, la gran oportunidad del Levante de marcar un gol fue malograda por el arquero Valdés a los 86, neutralizando un penal cometido por Puyol y el remate inmediato, manteniendo el cero. Por ahora, el Barcelona está imparable.

 

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