• Sao Paulo, Brasil |
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  • EFE

La selección brasileña inicia bajo la batuta de Luiz Felipe Scolari un nuevo ciclo de cara al Mundial de 2014 con una prueba de máxima exigencia como haber caído en el sorteo de ayer en el “grupo de la muerte” de la Copa de las Confederaciones.

Brasil integra el Grupo A junto a Italia, el subcampeón europeo, Japón, campeón de Asia, y México, vencedor de la Copa de Oro del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf).

Con un camino mucho más liviano que Brasil, España, cabeza del Grupo B, jugará contra Tahití, campeón de Oceanía; Uruguay, vencedor de la Copa América y el próximo ganador de la Copa Africana.

Scolari desechó la etiqueta del “grupo de la muerte” y celebró poder enfrentarse a rivales “que pongan en jaque” a Brasil, lo que le servirá para calibrar el equipo y ganar en competitividad.

El panorama de rivales que enfrentará en la Confederaciones, que se juega en seis ciudades brasileñas entre el 15 y 30 de junio próximo, es diametralmente opuesto a los adversarios débiles contra los que se citó el equipo de Mano Menezes, destituido hace una semana, en sus últimos amistosos.