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¿Se aburrieron con las secuencias de Rocky y de Batman? Por supuesto que no, querían “otra más”, como está ocurriendo con Manny Pacquiao contra Juan Manuel Márquez, quienes esta noche en Las Vegas, cambiarán metralla por cuarta vez, como lo hicieron “Sugar” Robinson y Gene Fullmer, Sandy Saddler y Willie Pep, Bobby Chacón y “Bazooka” Limón, además de Stanley Ketchel y Billy Papke en el inicio del siglo pasado, lo mismo que Beau Jack y Bob Montgomery en los años 40. Puede ser la última pelea entre ellos. No creo que se extiendan a seis batallas como Robinson y Jake LaMotta, por la edad de Márquez, 39 años, frente a los 33, no frescos pero más cargados de vitalidad de Pacquiao.

La pregunta obvia es: ¿qué puede ser diferente cuando el filipino vuelva a entrar al laberinto de complicaciones que siempre le ha fabricado un “Minotauro” difícil de matar? Consideré que Márquez ganó las dos primeras peleas como lo escribí en aquellos momentos, no la última, sin refugiarme en las estadísticas de las computadoras, con Manny conectando más golpes de poder y más jabs efectivos en 8 de los recientes 12 asaltos en noviembre de 2011, después de ser superado por el azteca en cifras en los dos combates previos con resultados discutibles de empate y victoria del filipino, y polémica inagotable la última vez.

Peleador de gran crecimiento y corazón inflamado, Márquez retó el desgaste hace un año, exhibiendo una gran maestría en la utilización del contragolpe, obligando a que Pacquiao sintiera el sudor de sus huesos mientras atravesaba dificultades intentando sostener su agresividad, aun tomando los riesgos que eso implicaba.

Se asegura que la preparación física de ambos ha sido lo prioritario, seguramente pensando en un largo trayecto, aunque el promotor Bob Arum vaticina una pelea con “olor a nocáut”. En Las Vegas, pese a todo lo visto entre ellos, Pacquiao vuelve a ser favorito en relación 3-1, y mientras el adiestrador Freddie Roach espera volver a ver el Pacquiao de antes, aquel que era un diablo terriblemente dañino, inyectado de tantas ganas, que Márquez ha hecho desaparecer la mayor parte del tiempo. En la otra acera, Nacho Beristain apuesta que su muchacho conserva la rapidez y precisión necesaria para volver a desorientar al filipino y neutralizar su ímpetu.

¿Quién gana?, es una pregunta sin respuesta por encima del repetido favoritismo del filipino. Yo sigo creyendo en él, aun sin tener un comprobante de lo estimulante que puede seguir siendo el boxeo para él. Sin embargo, debe tener interés en borrar parte de las gruesas dudas que han rodeado cada uno de los tres combates anteriores.

El pesaje

márquez: 143

pacquiao: 147

 

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