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El argentino Lionel Messi regresó a lo grande en Sevilla tras el susto que dio su rodilla. Hizo doblete y superó a Müller llegando a 86 goles en el transcurso del año. El Betis, que mereció más, tiró tres veces a la madera y el Barsa dos, mientras la pizarra mostraba la ventaja azulgrana por 2-1, sellando el triunfo.

Nada más chocar Messi con el portero del Benfica el pasado miércoles y caer retorcido de dolor, el mundo del fútbol miró de inmediato el calendario.

Los barcelonistas para saber cuántos partidos estarían sin las milagrosas apariciones del argentino, y los rivales para calcular cuánto duraría la oportunidad de competir de una vez ante un Barça terrenal. Pocos dudaron de que su salida en camilla acarrearía una lesión considerablemente larga. Nadie imaginó verlo por Sevilla. Incrédulos. Pobre Müller. Leo tiene superpoderes. Encarriló la victoria con dos golazos y escribió otro capítulo en la historia de este deporte. Esta vez como el máximo goleador en un año. Es un genio.

No fue fácil para el Barça. Y eso que de salida lo pareció. Mucho más con el 0-2 logrado al cuarto de partido. Tener a Messi alivia, pero muchas veces relaja.

Con tanta ventaja, el Barça perdió el control tras una primera media hora formidable. También ayudó al desequilibrio perder a Cesc por lesión y echar mano de Alexis. Todo nervio. Poca pausa. Y también tuvo mucho que ver el ánimo del Betis. Qué manera de correr. El primer tanto culé mató su buena salida. De nuevo Messi recibió un balón cerca del área con cuatro defensas enfrente y pocos socios al lado. Le dio igual. Encaró con ese desplazamiento lateral que lo delata, aprovechando que Alexis le hizo un aclarado decisivo. Su disparo, cruzado a la perfección, batió a Adrián. Otra vez encontró petróleo en un pozo seco.

El Barça tenía el partido donde le gusta. Con el balón en medio campo y el rival desesperado achicando espacios a lo largo y a lo ancho, hasta que el Betis recordó que podía atreverse. Vadillo, sustituto de Juan Carlos, vio un espacio donde el resto lo ignoraba. Conectó con Rubén Castro y este, solo ante Valdés le batió tras controlar, mirar y ajustar. Gran gol, solo para fijar el 2-1 que le permite al Barsa conservar la ventaja de 11 puntos sobre el Madrid.