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Un día dormía en la cuneta, en otro amanecer despertaba en un parque, y ocasionalmente tomaba la siesta tirado en medio de la calle. Esa fue la vida de Orlando Vásquez durante diez años, en los cuales su desayuno era marihuana, almorzaba cocaína y cenaba piedra de crack, acompañando los tres tiempos con el alcohol.

Ahora, después de permanecer diez meses en el Centro de Rehabilitación Integral Mahanaim, es un hombre diferente y con el reto de conseguir una medalla centroamericana en los próximos juegos. Aquel niño de 11 años que llegó por curioso al Polideportivo España y logró forjar nueve medallas, seis de ellas oficiales en Juegos Panamericanos, derrochaba los 25 mil córdobas de salario obtenido mensualmente, se deshizo de sus propiedades y desintegró su matrimonio el cual tenía 15 años: “Fue mi culpa, por consumir marihuana, cocaína y piedra todos los días, el vicio me destruyó completamente”, expresó Vásquez.

Con 43 años al hombro y más aún cuando tenía más de nueve años de no levantar una sola pesa, las fuerzas de Vásquez han menguado. En el Torneo Neftaly Parrales In Memoriam realizado el mes anterior, Vásquez obtuvo el tercer lugar en los 69 kilogramos al levantar 85kg en arranque y 110 kg en envión, para 195 en total, nada comparado al del tiempo pasado que alcanzaba los 95kg en arranque, 125kg en envión para sumar 220 en total, en una categoría menor, 52kg.

A pesar de que está nuevamente incursionando en el mundo de las pesas, el tratamiento de rehabilitación todavía no concluye, Vásquez menciona que posee autorización de entrenar; sin embargo, tiene que finalizar los dos meses restantes del ciclo de rehabilitación el cual dura un año. Asimismo, este atleta pretende dedicarse a la enseñanza y a la promoción de este deporte a nivel nacional.

Actualmente, el Caupolicán moderno como lo describió René Pineda en su momento a Orlando Vásquez, recobró la lucidez, el espíritu del deportista regresó y la lucha por alcanzar la medalla de la sobriedad está en proceso.