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Lance Armstrong finalmente dijo la verdad.

En una entrevista con Oprah Winfrey grabada el lunes --apenas un par de horas después de disculparse con el personal de la organización de caridad Livestrong, que fundó y de la que tuvo que renunciar--, el ciclista confesó haberse dopado.

El emotivo día culminó con dos horas y media de preguntas de Winfrey, en las que según la entrevistadora el famoso ciclista fue “abierto”, cuando ella le preguntó sobre las acusaciones de dopaje que lo perseguían mientras ganaba siete veces el Tour de Francia.

Winfrey le dijo el martes a CBS que no tenía planes de hablar sobre la confesión de Armstrong antes de que la entrevista fuera transmitida en su cadena de televisión, OWN, el jueves, pero indicó que “para cuando me había ido de Austin y aterrizado en Chicago, ya todos ustedes lo habían confirmado”.

“Así que estoy aquí ahora porque ya fue confirmado”, agregó.

Winfrey dijo que la entrevista será transmitida en dos partes durante dos noches, debido a la cantidad de material que hay, sin embargo, no dijo si Armstrong lucía arrepentido, pero señaló que parecía listo para la entrevista. “Diría que se alzó ante el momento”, relató.

La confesión fue un sorprendente cambio de rumbo para un atleta y sobreviviente de cáncer que recibió los más altos honores durante su carrera, y que siempre negó las acusaciones de dopaje, incluyendo en los tribunales.

Durante más de una década, Armstrong retó a cualquiera a que demostrara que se dopaba. Finalmente, él mismo relató sus acciones luego de decir durante el fin de semana que respondería las preguntas de Winfrey de forma “directa, honesta y cándida”.

El ciclista perdió sus títulos del Tour, sus patrocinios, y tuvo que renunciar a Livestrong el año pasado, todo después de que la Agencia Estadounidense Antidopaje publicó un informe de 1,000 páginas que detalla el programa de dopaje en el que participó.

La Unión Ciclista Internacional emitió un comunicado el martes, en el cual dice que está al tanto de los informes de que Armstrong confesó ante Winfrey. El organismo rector del ciclismo le pidió a Armstrong que testifique ante una comisión independiente creada para examinar las acusaciones de que el organismo ocultó muestras sospechosas de ciclistas, aceptó donativos de parte de Armstrong y lo ayudó a evadir los controles antidopaje.

Armstrong comenzó el lunes con una visita a la sede de Livestrong, el organismo de caridad que fundó en 1997, y que se convirtió en una potencia mundial gracias a su dominio en la bicicleta y a su historia personal como sobreviviente de cáncer.

Armstrong le dijo al personal: “Lo lamento”, y tuvo que contener las lágrimas durante su discurso de 20 minutos, en el que lamentó la polémica que lo persigue, pero no admitió haberse dopado.

También les pidió que continúen con la misión de la organización de ayudar a los pacientes de cáncer y a sus familias.

Winfrey había dicho que no se guardaría nada en la entrevista, y señaló que tenía 112 preguntas para el ciclista. Dijo que no todas fueron preguntas, pero sí muchas.

El jefe de la Agencia Estadounidense Antidopaje, Travis Tygart, calificó el programa de dopaje de Armstrong, en el equipo U.S. Postal Service, como “el programa más sofisticado, profesionalizado y exitoso en la historia del deporte”. La agencia no respondió a las solicitudes de una reacción ante la confesión de Armstrong.

Durante su reinado, Armstrong no tenía piedad en fustigar a sus rivales con ataques mordaces en público y radicando demandas en los tribunales.

Armstrong encara numerosos problemas legales, incluidas demandas de su excompañero Floyd Landis, que lo acusa de estafar al equipo U.S. Postal Service, y del Sunday Times de Londres, que quiere recuperar los US$500,000 que le pagó tras perder una demanda entablada por el ciclista.

Muchos patrocinadores le dieron la espalda a Armstrong cuando fue despojado de sus títulos, a un costo de millones de dólares, y al poco tiempo el ciclista se marginó de la junta de Livestrong.