•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

No fue una monstruosidad de juego como el anterior, pero el suspenso que parecía haber sido espantado desde muy temprano cuando el Bóer tomó ventaja por 8-2 al rugir de cañones, aniquilando a Candelario, el abridor del Oriental, fue creciendo poco a poco hasta hincharse lo suficiente y provocar escalofríos en el último grito del drama, con Ofilio Castro y Renato Morales en turno, el empate circulando, y lo atemorizante zigzagueando en las tribunas.

Ahora que todo pasó, lo consideramos divertido. Los Indios están con vida después de imponerse 10-9 en una batalla de 30 hits, que incluyó par de jonrones orientales del galvanizado Sandor Guido, cinco dobles y dos triples. Hoy en Granada el duelo crucial con el mortificante zurdo Christopher Cooper cruzando disparos con el también siniestro Carlos Teller.

¿Qué fue lo decisivo ayer? Me quedo con el relevo de Edgar Ramírez, reemplazo de Juan De León, quien siendo herido, evitó el derrumbe, pese a que su brazo terminó casi deshilachado. Cifras en mano, mejor el trabajo de solo una carrera en cuatro entradas y dos tercios realizado por Gerald Rojas, pero Ramírez, pese a la cuchillada de Sandor Guido a las graderías derechas en el sexto para su segundo jonrón del juego, sacó el importante último out del tormentoso quinto inning, se mostró dominante durante tres entradas consecutivas, y en el noveno, sacudido por triple, doble y sencillo que estrecharon a solo una carrera, la diferencia, supo reaccionar para anular al cuarto y quinto leño de los Tiburones, asegurando la urgente victoria de la tribu por 10-9.

De León no tuvo tiempo de montar en su caballo. Triple de Santana, doble de Pérez y hit de Ofilio, adelantaron al Oriental 2-0. La preocupación india fue corta, porque en el segundo, Candelario salió huyendo del montículo oriental consecuencia de un asalto que produjo seis carreras. El agregado de dos más en el tercero para establecer una distancia de 8-2, pareció quitarle toda intriga al futuro del juego.

No fue así. Jonrón de Guido en el inicio del cuarto movió la pizarra 8-3, pero hit impulsador de Abea en el cierre, recuperó el terreno perdido 9-3. El pitcheo del derecho De León, erosionó en el quinto permitiendo tres carreras, apretando la diferencia 9-6, y Sánchez, que de perder no tenía mañana, tuvo que usar la escopeta de Ramírez.

¡Qué importancia tuvo el discutido safe en el plato de Juan Camilo, barriéndose por afuera, inutilizando un gran disparo de Renato Morales desde el left! Esa décima carrera de los Indios, fue mortal. Las dos de los Tiburones en el noveno con tres cohetes seguidos aturdiendo a Ramírez hicieron sudar los huesos de la multitud. Pero Ramírez, herido, sangrando, logró neutralizar a Ofilio y Renato, evitando el funeral indio.

 

dplay@ibw.com.ni