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En una nueva edición de la Serie del Caribe, se hace presente la eterna duda sobre la factibilidad de la incorporación de otras ligas al avejentado torneo de béisbol.

La negativa por parte de Cuba fue enfática al no estar en capacidad política ni administrativa de cumplir con las exigencias que la Confederación de Béisbol del Caribe,CBC, quiere para su participación en el torneo.

Pero, el verdadero meollo alrededor, es que a la Federación de Béisbol “Aficionado” de la Isla no le quita el sueño la participación en este torneo, pero por otro lado, es el hecho de mayor inquietud para la Confederación del Caribe.

La lógica dice que cuando uno es el interesado en algo, debe ceder en ciertos aspectos para lograr el cometido... ¿Cierto? Así son todas las relaciones humanas, desde las profesionales hasta las sentimentales.

Pero al ponerle una pared de hierro a una liga que no le interesa medir fuerzas con los fuertes para no tumbar esa imagen de superioridad, es muy poco lo que se avanza.

Por otro lado, la Confederación del Caribe ha aceptado desde hace algunos años la membresía pasiva de las ligas de Colombia y Nicaragua, pero muchos se preguntan el significado de esta figura.

La respuesta es que básicamente los jugadores y equipos de las ligas pasivas deben respetar ciertos estatutos y convenios que les benefician en su relación con las demás ligas, además, que los representantes de estos circuitos pueden participar en asambleas de la Confederación del Caribe, pero sus equipos campeones no pueden disputar la Serie del Caribe. Voz pero no voto, en pocas palabras.

La idea de la membresía pasiva fue dejar correr algunos años para demostrar que estas ligas son económicamente estables, con el fin mantener la actividad del béisbol profesional. Sin embargo, han pasado más de cinco años con este estatus y aún no hay una aceptación final de la Confederación del Caribe.

Incluso, estas ligas pagan una cuota anual en dólares a la Confederación como “membresía”, pese a no poder saltar al terreno y ser sede del torneo.

Nueva Liga incomoda a Confederación del Caribe

Durante la ronda eliminatoria del Clásico Mundial de Béisbol en Panamá el pasado noviembre, representantes de Panamá, Nicaragua y Colombia se vieron en una situación en común: dar, dar sin recibir, mientras seguían siendo ignorados por la Confederación Caribeña.

Por los tanto, decidieron hacer su propio torneo. Ya Nicaragua y Colombia venían jugando una serie entre sus campeones de forma amistosa; igualmente Colombia lo hizo con el campeón de la Liga Invernal Veracruzana. Así, cuatro ligas en la misma situación se coordinaron para crear la Asociación Latinoamericana de Béisbol Profesional, ALBP, y disputar la “Serie Latinoamericana”, que por cuestiones de calendario se combinó en 2013 con la Serie del Caribe.

“Nos cansamos de esperar una confirmación para jugar en la Serie del Caribe”, dijo Edinson Rentería, Presidente de la Liga Colombiana y uno de los mayores impulsores del béisbol en Latinoamérica, haciendo una titánica labor en su país.

“Nosotros no queremos competir con nadie, pero es una situación injusta que no se nos preste atención, así que nos pusimos de acuerdo para jugar entre nuestras ligas”, dijo.

Por el otro lado, Juan Francisco Puello Herrera demostró en nuestra transmisión su tajante disgusto por quienes ahora considera “sus competidores”.

“Ellos no nos pidieron permiso para hacer ese torneo, y creo que con hacerlo sepultan sus aspiraciones para jugar en la Serie del Caribe”.

Aducir que el nivel de “los rebeldes” es deficiente es un argumento demasiado flojo al ver en el terreno de juego del imponente Estadio Sonora un Magallanes sin magallaneros, un Caguas con los jugadores de siempre para quien sea que gane en Puerto Rico, un Yaquis que con sus jugadores mexicanos luce fortalecido y un Escogido totalmente distinto al que ganó la serie final dominicana.

Es más, si hablamos de nivel, esta es la misma Confederación que no ha intervenido para permitir que un lanzador estelar como Nelson Figueroa lance con el Escogido.

En realidad, no hay cambios en la Serie del Caribe, solo un juego adicional. Obviamente un juego final genera mayor ganancia en taquillas, y esa sí fue una decisión que anunciaron con rapidez.

Mayor estímulo y apertura

Aquí el verdadero problema es el hermetismo como siguen tratando a nuestra pelota. Sumar otros competidores de ninguna manera generaría un problema de desigualdad en el nivel, al contrario estimula mercados y potenciales patrocinantes, a pesar que la repartición de la bolsa sea mayor.

Al buscar confrontaciones fuera de lo deportivo pierde el béisbol. Hoy ambas instituciones, CBC y ALBP deberían trabajar juntas y buscar un moderno y dinámico torneo.

¿Imaginan que el campeón de la Serie Latinoamericana clasifique por un cupo a la Serie del Caribe? Esa podría ser una manera de avivar ambas competencias.

Ahora bien, la próxima pelea será por Cuba. La ALPB ahora trata de cortejar a la dirigencia antillana para jugar su torneo, con la diferencia de que ellos sí están dispuestos a ceder sus exigencias en vez de hacerlas.

Además apuestan por Brasil, un mercado naciente que sorprendió a todos con su clasificación al Clásico Mundial.

“Nuestra idea es sumar”, dice Rentería. “Aspiramos llevar el torneo a seis equipos, organizarlo en Colombia para el 2014 y poder contar con Cuba. Nosotros le abrimos las puertas a todos”.

La ALBP apuesta por la modernización, el aprendizaje y el crecimiento del béisbol en todos los países, y si Cuba se monta en su barco será el golpe más duro para quien pretende actuar como una contraparte que solo muestra terquedad.

La pregunta es: ¿Quién convencerá a Cuba? La respuesta podría traer sorpresas en el panorama de la pelota latinoamericana.

 

Una alternativa

“Nos cansamos de esperar una confirmación para jugar en la Serie del Caribe”, dijo Edinson Rentería.