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El aterrizaje del Lic. Oswaldo Gil entre nosotros, y su presencia como conferencista en el Seminario y la Premiación organizados por la Asociación de Cronistas Deportivos jefeada por el colega Moisés Avalos, agitará fuertemente ese oleaje de emociones y moverá la montaña de agradecimiento que tenemos desde hace 40 años por el astro boricua Roberto Clemente, cuyo amor a primera vista por este país fue superior al que podemos ofrecer muchos de nosotros, y su entrega sin límites, que le impidió medir riesgos, hace que todavía nos duela el alma frente a su recuerdo imperecedero.

Fue precisamente Oswaldo, aprovechando los vínculos de la amistad, quien convenció a Clemente de olvidarse de sus vacaciones en aquel 1972, y tomar el atrevimiento de hacerse cargo de dirigir la Selección de Beisbol de Puerto Rico en el Mundial de Nicaragua. Una exigente tarea para el reciente bateador de 3,000 hits y seguro miembro del Salón de la Fama

Como parte de un grupo de beligerantes y apasionados dirigentes del beisbol amateur --entre los que destacaban Carlos García, de Nicaragua; Ángel Zambrano, de Venezuela; Fernando Tom, de Panamá; Clemo Haydar, de Colombia; Miguel Oropeza, de México, y Juan Isa, de Curazao--, Oswaldo fue creciendo y desarrollándose, hasta convertirse en un líder altamente respetado por su integridad, aun con el béisbol aficionado mundial atravesando por tormentosas situaciones que lo llevaron a una dolorosa división.

Guardo un agradecimiento grabado en mármol, como si fuera una de las esculturas de Miguel Ángel, por Oswaldo Gil. Fue él quien me llevó a trabajar a Puerto Rico por casi un año, cuando como consecuencia del terremoto de 1972, quedé sin trabajo. ¡Qué útil fue para mi formación haber estado en Puerto Rico trabajando en la Federación, en la revista “Hit”, de Ernesto Díaz, y cultivando amistad con Felo Ramírez, Ángel Oliveras, Chu García, el magistral Rafael Pont Flores, Rai García y René Molina, entre otros colegas fuera de serie.

¿Quién mejor que Oswaldo, un puertorriqueño abogado de profesión, apasionado por el beisbol, amigo entrañable de Clemente, a quien conocí en los inicios de los años 70, para graficar hoy al astro desaparecido, y reflexionar sobre su legado? Difícilmente, fuera del entorno familiar de Clemente, se puede encontrar a alguien que domine tanto su vida deportiva y pueda relatar tantas anécdotas sobre su manera de ser y sobre su comportamiento, como Oswaldo. Da la impresión de haber estudiado una maestría sobre Clemente. Así que prepárense para disfrutar de una charla interesante y amena, de parte de alguien, que como todo buen orador, sabe conectarse con el auditorio.

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