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La sencillez de Everth Cabrera, con el soporte de su honestidad, hace que sus palabras consigan la fluidez del boxeo que siempre exhibió Ray “Sugar” Leonard, y la contundencia en el cuerpo a cuerpo de Roberto “Mano de Piedra” Durán. Por eso es que cuando afirma: “No tuve nada que ver con el consumo de sustancias prohibidas”, hay que creerle, y, precisamente, eso es lo que han hecho los dirigentes de los Padres de San Diego, acomodándose con seguridad en la butaca de la tranquilidad.

“No puedo hablar de lo que hablamos, pero siento que todo quedó claro”, dijo el manager Bud Black, en una nota publicada por Bill Center en San Diego News, en la cual se dice que el abogado de Cabrera le ha recomendado no entrar a discutir detalles sobre el caso, y evitar desenfocarse en la rigurosa preparación a la que está siendo sometido.

“Yo no sé mucho acerca de esta clínica”, dijo Black. “Espero que Major League Baseball se encargue de eso”, expresó el timonel, agregando: “El juego en sí tiene que procesar esto y ponerlo detrás de nosotros”.

Pese al conocimiento de tantos casos que han insistido en negar cargos, entre ellos Clemens y Bonds, lo mismo que Manny Ramírez y Alex Rodríguez, el nicaragüense transmite confianza, y precisamente a eso están apostando los Padres frente a la complicación que se ha presentado.

Sin embargo, hay algo inevitable, y es la sombra de la duda, eso que persiste, en ciertos casos, aunque todo se aclare. Para efectos legales del momento, Gio González salió ileso, pero seguirá siendo visto como un sospechoso, porque hay señalamientos que te marcan, y difícilmente se borran.

Ahí tenemos el caso de Ryan Braun, de los Cerveceros, pelotero Más Valioso de la Liga Nacional, quien marcó un excedente de testosterona, no propiamente producida por su cuerpo, sino sintética. El caso Braun saltó al tapete en el preciso momento en que Manny Ramírez, dos veces sancionado y con una sentencia de 100 juegos fuera, reducida a 50, pendiente de cumplimiento, regresaba a la lista de peloteros disponibles como agentes libres. Braun sigue siendo visto con recelo.

Everth, una vez liberado, va a tener que aprender a coexistir con eso. “No necesito que nadie crea en mí, porque yo sí creo, por estar seguro de no haber hecho algo indebido”, dijo con autoridad. Nosotros también creemos que no tenés nada que ocultar Everth.

 

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