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Al año siguiente de su debut en la Primera División, Jorge Luis Avellán fue llamado a la Selección Nacional de béisbol. Contaba con 21 años de edad y se unió al equipo para compartir responsabilidades en el infield con Nemesio Porras, Julio Medina, Bayardo Dávila, Henry Roa y también Norman Cardoze.

Quince años después de su primera incursión en la selección, en el Premundial de 1993 que ganamos en casa, sin Cuba, Avellán ahora es el jugador de mayor trayectoria dentro del conjunto que ya está en Venezuela, listo para disputar su pase al Mundial de 2009.

La mayoría de los que estuvieron en aquel equipo ya se retiraron, pero Jorge Luis sigue rindiendo, incluso, mantiene la titularidad en la antesala, y la distinción de ser el “capitán” del equipo, que le fue entregada en su momento a Medina, Nemesio y Roa, por mencionar los capitanes de las últimas décadas.

A sus 36 años, Avellán es el tercero más veterano del equipo por edad, ya que Marlon Abea cuenta con 38 y Eddy Talavera con 41 años, pero ninguno tiene tanta experiencia internacional como el pelotero rivense, quien ha competido en 167 partidos, sumando todas las fases, ya que en las clasificatorias sólo se le compilan 93, en las que batea para .291, con 87 hits en 299 turnos oficiales al bate, con 56 anotadas y 33 impulsadas.

No le busquen muchos jonrones a Jorge Luis, ya que sólo tiene tres, uno contra Italia en el Mundial del 94, otro ante Panamá en Cali-95, y el tercero en el segundo juego contra Canadá en el Preolímpico de Edmonton en el 95.

Avellán formó parte de las selecciones de los años 90 que conquistaron diez medallas, aunque su mejor momento lo consiguió en los Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo, donde bateó .476 (10-21), después de un discreto accionar en el Mundial de Italia ese año.

En la presente década sólo no estuvo en las Selecciones de 2003 a 2005, pero es un pelotero útil en el conjunto. Es disciplinado, buen compañero, excelente persona y gran jugador... Él debutó el 16 de agosto de 1993 en Masaya contra Guatemala, entrando a batear por Julio Medina en el octavo inning. Fue su único turno. Se embasó por error del bosque central y después anotó. Ese partido lo ganó Francisco García, quien tiró la lechada de dos hits y tres ponches, mientras Dávila jonroneaba.