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Hay que mantener a raya la muerte de la imaginación, advierte Harold Bloom con una solemnidad conmovedora, consciente que de llegar a ocurrir eso, sueños, ilusiones y metas trazadas, saltarían hechas añicos. Y no hay nada más agitador del poder de nuestra imaginación como cronistas deportivos, que el Clásico de Beisbol que se inicia pasado mañana, 2 de marzo, con los duelos Japón-Brasil, en el Dome de Fukuoka, y Corea del Sur-Holanda, en Taichung, correspondientes a los Grupos A y B; en tanto el 7 de marzo, Venezuela enfrenta a Dominicana, en San Juan, Puerto Rico, y México chocará con Italia, en el Chase Field de Phoenix.

Desde la primera versión de este evento en 2006, a la cual asistí en sus dos primeras etapas en San Juan, con Cuba asombrando impulsándose hasta la final realizada en San Diego, perdiendo con Japón, la imaginación estimulada por los grandes nombres fabricó una gran excitación, pese a comprobar que en marzo, la casi totalidad de big leaguers, apenas estaban comenzando a estirar sus músculos, y, consecuentemente, distaban mucho de su forma habitual.

Entre tantos, vi a Johan Santana lucir como un pitcher flojo, mientras Manny Ramírez, excedido de peso, le decía: “No, gracias” a la convocatoria hecha por Dominicana. Poco a poco, igual que ahora, las bajas se fueron multiplicando, y muchas figuras que se atrevieron a tomar el reto, defraudaron, excepto equipos como los finalistas, Japón y Cuba, que sí llegaron bien aceitados, humeantes, hambrientos, igual que Corea del Sur, que perdió la batalla por el título con Japón en Los Ángeles, durante 2009.

Cuba siempre atrae

Lista de nombres en mano, obviamente, Estados Unidos, derrotado por Venezuela en busca del bronce en 2009, luce como un trabuco pese a la pérdida de figuras tan importantes como Justin Verlander, mientras Japón se proyecta amenazante como siempre, y Cuba insiste en estar lista para fajarse con todos los factores adversos que se le presenten.

En el primer Clásico, los cubanos demostraron que eran capaces de batear el pitcheo de Grandes Ligas y que también disponían de brazos lo necesariamente hábiles y valientes para “torear” a los más feroces artilleros del planeta. Vimos cómo su velocidad, atrevimiento y fildeo simplificador, les permitió hacer crecer su peligrosidad. No había forma de subestimarlos en las puertas de un duelo cumbre de vencer o morir. Y después de dos presencias, aún sangrando por las heridas que provocan escapes de peloteros estupendos, algunos como Kendry y Chapman, brillando en las mayores, Cuba sigue siendo una gran atracción.

¿Quiénes Favoritos?

El sorprendente Brasil y China no parecen tener posibilidades frente a la solidez de Japón y a la pujanza de Cuba en el Grupo A, en tanto, Corea del Sur y el cada vez más difícil de vencer, Holanda, pueden prevalecer en el Grupo B encima de los peligrosos Australia y Taipei.

Una gigantesca intriga cobija al Grupo C con Venezuela, Dominicana y Puerto Rico, tres equipos con el aporte de suficientes big leaguers, peleando dos boletos, ignorando a España, un raro equipo formado a base de nacionalizados. Y en el Grupo D, Estados Unidos y México parecen tener las ventajas necesarias para superar a Italia y a Canadá.

Los ocho clasificados se organizarán en otros dos grupos A-B y C-D, con sedes en Tokio del 7 al 10 de marzo, y en Miami del 12 al 16. Finalmente, los cuatro sobrevivientes llegarán a San Francisco para dos duelos de eliminación directa, y una final por el banderín entre los ganadores del 17 al 19, con los perdedores resolviendo el tercer lugar.

¿Crecerá lo suficiente este Clásico como espectáculo? Bueno, así lo imaginamos, y como dice Bloom, hay que mantener a raya la muerte de la imaginación.

 

dplay@ibw.com.ni