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De pronto alguien gritó en Old Trafford: ¡Abrochen sus cinturones, y es prohibido parapadear! ¿Y qué ocurrió? Con dos goles en solo tres minutos, utilizando su reconocida furia: taponazo de Modric desde la frontal contra el poste izquierdo del arquero De Gea a los 66, y entrada fulminante de Cristiano para golpear el balón a quemarropa junto al otro poste en el 69, el crecido Real Madrid mató súbitamente al Manchester United 2-1 sepultando sus pretensiones en la Champions, y proyectándose hacia los cuartos de final, en busca de su décima coronación.

Previamente, en el minuto 48, un autogol de Sergio Ramos desviando mal un centro rasante de Nani hacia la zona roja, colocó al United en ventaja 1-0 en medio de la incredulidad y la angustia, pero en el 57, cuando Nani fue expulsado por un peligroso levante de pierna sobre el avance de Arbeloa, la co-relación de fuerzas y el trazado geométrico que dibujado de diferentes formas, sostenía el equilibrio, se quebró, aunque el equipo inglés, con un excedente bravura, nunca bajó los brazos.

“Perdió el mejor, lo siento”, dijo Mourinho, no propiamente ironizando, sino refiriéndose al control de las contras que Ferguson aplicó con un repliegue táctico riesgoso, dejando a Wayne Rooney en el banco sorprendentemente por 72 minutos, logrando mantener el 0-0 en el primer tiempo, y también a las oportunidades que ofreció su equipo estando en ventaja numérica por más de media hora, complicándose.

Difícilmente se puede tener opción de sobrevivir frente a este Madrid tan agresivo y contundente con un hombre menos, y sin Rooney en la cancha. Los hombres de Mourinho, sin Di María, lesionado en el minuto 44, hicieron valer su mejor manejo de pelota, esa adecuada distribución en el campo para prevalecer en las recuperaciones, y la mayor solidez, para pisar el acelerador y volcarse, resolviendo el partido en un abrir y cerrar de ojos, con esa pegada que los caracteriza.

Aún admitiendo el peso de Nani, no se puede discutir el triunfo del Madrid luego de superar todos los obstáculos, sobre todo la presión vía aérea bañando de centros al área, con Varane y Ramos trabajando horas extra, sobre todo este último, de vital importancia más allá del autogol, por su firmeza, orientación de juego y capacidad de conexión. El cabezazo de Vidic al poste, erizó los pelos, pero el Madrid, atento al accionar de Giggs y Welbeck y la presencia siempre intimidante de Van Persie, no perdió la calma.

No fue un gran partido de Cristiano, pero su influencia le concede protagonismo, y esa aparición tan oportuna como letal para sellar el avance del Madrid, le otorgan una gran importancia. ¡Qué bien estuvo Modric, y que útil es siempre Xabi Alonso! El acoso del Madrid quedó certificado con una entrada a fondo de Higuaín y un gol anulado, mientras el 0-0 permanecía inalterable.

La entrada de Pepe por Ozil en el minuto 71, fortalecía la defensa por arriba, la vía que el United utiliza con mayor continuidad, y que obligó a Diego López, a redondear otra buena actuación reemplazando a Casillas. Impulsado por la necesidad, el United cerró presionando, dando la impresión de que Nani había regresado a la trinchera. Pero el juego estaba sellado.

 

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