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La búsqueda de un milagro es siempre dramática, y va más allá de la inmensa fe que podamos tener en nosotros mismos. Aquel Barsa casi patético que vimos caer en la trampa que le tejió el Milán hace unos días por 2-0, pretende hoy lanzarse en busca de una proeza, próxima a la lograda por el Liverpool el 25 de mayo de 2005 en la final de la Champions realizada en Estambul, cuando con solo 45 minutos pendientes, borró ese alarmante 3-0 adverso ante un Milán tan inmenso como una montaña, liquidándolo en la definición por penales ante el asombro del planeta. ¿Podrá hacer eso el Barsa con 90 minutos pendientes hoy en el Camp Nou?

De rodillas entre las brasas después de sufrir el empequeñecimiento de Messi, la erosión de su defensa frente a contragolpes fulminantes, el naufragio de su medio campo y la inutilización de su línea de fuego, el Barsa escucha el grito desgarrador de su legión de seguidores: ¡Vamos, levántate y soca! Solo fabricando algo milagroso podrás hacer reversible ese 2-0 agobiante.

Con las riendas de los cuartos de final en sus manos, el técnico Allegri del Milán lamenta la pérdida del temido atacante Giampaolo Pazzini, y la duda que cubre al francés Phillipe Mexés, un aunténtico mastín en la defensa, quien amargó a Messi en el primer duelo, pero confía en disponer del personal requerido para apretar las tuercas a un equipo que, espoleado por la desesperación, puede terminar estrangulado por la presión, como le ocurrió frente al Inter y al Chelsea, en dos inolvidables intentos de resurrección frustrados.

Sin haber podido ofrecer alguna señal de restauración de sus virtudes, desde el impacto provocado por la derrota 2-0 ante el Milán, este Barsa manejado por Roura enfrenta un reto como el de Ulises frente al Cíclope, esperando que Messi vuelva a ser el líder de casi siempre, y el equipo funcione como maquinaria de reloj suizo en su progresión ofensiva a base de triangulaciones, desmarques oportunos, trazado preciso de diagonales y amplitud de la cancha, prevaleciendo en las dos rayas, recursos por ahora perdidos.

¿Será posible eso? Fácil es graficarlo, pero muy difícil de realizar cuando hay urgencia contrarreloj. Seguramente Roura, motivándose, debe pensar que si aquel Milán de 2005 manejado por Carlo Ancelotti, con el mejor Kaká, con Shevchenko, Crespo, Gattuso, Maldini, Nesta, Stam y Seedorf, fue vulnerable, ¿por qué no este de Allegri, no tan impresionante, frente a un equipo como el Barsa, considerado superior al Liverpool de Xabi Alonso, Gerrard, Carragher y Dudek?

Decir que el arte azulgrana está agonizando no es algo cierto, como tampoco lo fue la pérdida de impetuosidad del Real Madrid, mientras se alejaba del título de liga, pero el no saber qué hacer con el balón en busca de proyecciones, pese a tenerlo en su poder cerca del 70% del tiempo, ha sido lo más grave en el bajón de voltaje del Barsa, que también ha visto recortada su capacidad de recuperación, que ha sido arma fundamental para no dar tregua y asestar estocadas.

No hay mayor reto que intentar alcanzar lo que parece inalcanzable. Esa intriga nos hace sentir viajando a bordo del Expreso de Oriente a la orilla de Agatha Christie.

 

Antecedente

En 2005, el Liverpool borró un adverso 0-3 ante el Milán, y se coronó en la Champions por los penales.

 

dplay@ibw.com.ni

 

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