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Como Oficial de Desarrollo para el área de México, Centroamérica y parte del Caribe, el expresidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol, Julio Rocha, continúa abriéndose paso y ayudando para que entrenadores y árbitros pinoleros sean mejor vistos y tengan mayores opciones en el concierto internacional.

No puede Rocha, por mucho que avance en la estructura regional de la FIFA, después de haber sido presidente de la Uncaf y constante comisario en juegos y eliminatorias correspondientes a las Copas del Mundo, así como parte del grupo que imparte Administración Deportiva, levantar el nivel de competencia de nuestro fútbol, porque se trata de conseguir proyecciones entre países que disponen de todos los recursos necesarios para mantenerse adelante, como lo son Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y Panamá.

Se han hecho esfuerzos y se ha mejorado respecto a nosotros mismos, pero cuesta hacer lo mismo respecto a los otros, cuando la aceleración que aplican los rivales del vecindario es mayor en todo sentido.

La salida de Rocha dejó en manos del licenciado Rolando López la presidencia de la Federación, con una asignatura pendiente como es la adquisición de la personalidad jurídica, un agitado punto de discusión, por argumentarse que eso estaba resuelto desde hace largo tiempo. Por lo que se ha captado del licenciado López, para terminar con ese cuestionamiento, podría moverse rápidamente para gestionar ese requisito, que naturalmente, no niega la intensa actividad y el afán de progreso que muestra nuestro fútbol en todas las categorías, incluyendo el sector femenino, ganador de la medalla de plata en los recientes Juegos Centroamericanos.