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Solo quedan 9 fechas en la NBA, con la mayoría de equipos jugando 5 veces, otros 4, y los otrora poderosos Lakers se encuentran en la sala de cuidados intensivos, fuera de la zona de Play Offs, desplazados por Utah medio juego, buscando cómo sobrevivir, necesitados de transfusiones de sangre, tanques de oxígeno, y algún by-pass. Su derrota por 109-95 ante los vecinos y crecidos Clippers, pese a la multiplicación de esfuerzos que ofrecieron Kobe Bryant, Dwight Howard y Pau Gasol, fue rompecorazones.

No era este el lugar en que suponíamos estarían los Lakers entrando la temporada a su recta final; no en el lugar número 9 de la Conferencia del Oeste, cerca de la sepultura, presionados por Dallas, lejos de las probables más de 50 victorias vaticinadas; no cuando agregaste el poder de Howard y la versatilidad del veterano Steve Nash, a la presencia majestuosa de Kobe Bryant, la incidencia de Pau Gasol y la dinámica de Metta World Peace; no cuando tienes a Kobe todavía haciendo alardes, peleando el título de mejor porcentaje en anotación y tumbando marcas.

Pero esa es la situación angustiosa en que se encuentran, casi como los espartanos en Las Termópilas, intentando algo colosal en estos 5 partidos pendientes, iniciando hoy contra los Hornets de Nueva Orleans, fatales con 27-50 en la temporada; siguiendo contra el decrecido Portland, el difícil Golden State, los temibles Spurs de San Antonio, y cerrando el 17 con Houston, un equipo que con 43 triunfos, 3 más que los Lakers, permanece a riesgo.

No se puede pedir más de Kobe. Incluso se ha excedido jugando el máximo de minutos en cada juego persiguiendo la posibilidad de estar en los Play Offs retando problemas musculares. Howard, líder en rebotes, rankeado entre los cinco primeros en tapones y porcentaje en tiros de campo, supo reaccionar, y estaba destrozado el domingo después de la dolorosa derrota ante los Clippers. Gasol ha estado caminando sobre un alambre constantemente y Nash se ha visto severamente afectado físicamente, con World Peace recuperándose.

Saltar sobre el Jazz de Utah, recientemente brillante vencedor de Golden State 97-90 jefeado por Mo Williams con el apoyo de Al Jefferson y Paul Millsap, es un reto mayúsculo para los Lakers, con un hándicap favorable, y es que Utah se enfrenta hoy al fiero Thunder de Oklahoma, y es difícil escapar al bombardeo implacable de Durant y Westbrook. Es la gran oportunidad de los Lakers de nivelarse en victorias con 41 y quedar con una derrota menos, es decir, metiendo la punta del pie en la zona de Play Offs.

Mientras en el Oeste, con San Antonio y Oklahoma batallando por el liderato, con Denver y Clippers a cierta distancia, junto con Memphis, y la intriga aguijoneando a Golden State y Houston, colocados en las posiciones 6 y 7, delante de Utah y Lakers, sin perder de vista a Dallas, en el lado Este, todo está escrito con el Heat sacándole 10 juegos de ventaja a los Knicks del agigantado Carmelo Antony, quien está en plan de arrebatarle el título de mejor anotador a Kevin Durant.

Los cruces en el Este serían Miami-Milwaukee, Knicks-Celtics, Indiana-Atlanta y Brooklyn-Chicago, con el Heat de LeBron, Wade y Bosh, proyectándose hacia otra final, con la seguridad de ser considerado favorito.

La lucha por el mejor anotador, que arrancó con James Harden de Houston provocando asombro, ha sido intensa con Kobe liderando un largo rato antes de la arremetida de Durant, un tres veces ganador de ese cetro, hasta el impulso espectacular de Antony, con racha de cuatro juegos promediado casi 40 puntos, equilibrándose en 28.4 de promedio. LeBron es el cuarto y Harden el quinto.

Por caer el telón de la temporada regular, la gigantesca interrogante es: ¿Morirán los Lakers?

 

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