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Revuelo y polémica ha causado la goleada que el Real Estelí le propinó este miércoles al conjunto del Xilotepetl, 12-0, porque se ha especulado que ha sido mano floja la Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut) en cuanto a permitir que el equipo sureño esté jugando sin siquiera tener director técnico.

Sin embargo, el “Xilo” tan solo enciende una alarma de lo que se podría ver con el ascenso de dos clubes de Segunda División para incrementar a 10 el número de competidores en Primera.

La punta de lanza es el patrocinio. En la liga actual solo se puede hablar de tres equipos económicamente consolidados: Real Estelí, Managua FC y Walter Ferreti, los que no dependen solo de la empresa privada sino de instituciones estatales.

El resto subsisten con el poco patrocinio que logran dependiendo de resultados y de la gestión de sus directivos en un fútbol donde no existe la explotación de marca y mucho menos un apoyo decidido de la empresa privada.

Y la gran pregunta aquí es que si no hay patrocinio para los equipos que tradicionalmente han estado en Primera División, ¿será que los que están en Segunda van a llamar atención de los empresarios?

Volviendo al caso del Xilotepetl FC se ha dicho que Fenifut debió castigarlo, sancionarlo o al menos multarlo por estar sin entrenador, pero, ¿qué hace la Federación para mantener la liga? ¿Cuánto le aporta a cada equipo para que se mantenga en la competencia?

La respuesta a ambas interrogantes es nada. La Fenifut sencillamente actúa como un director de orquesta invitado. Llega a la gala, ve las partituras y dirige, sin imaginar de dónde sacaron los músicos los trajes que lucen.

Eso sí, está muy pendiente de las infracciones que pueda cometer cada equipo para imponer la sanción económica que se les venga en gana y les cobra por el uso del estadio en construcción de la UNAN-Managua.

Sin embargo, no está igual de atenta a las necesidades de los equipos, que en el caso concreto de Xilotepetl, llegan al punto de que no tienen ni balones para entrenar, se quedaron sin técnico prácticamente al inicio de temporada, y Fenifut no ha hecho nada por remediar la situación.

Incluso, en última instancia, por el bien del fútbol debería delegar a alguno de los entrenadores que trabajan con ellos para que se haga cargo del equipo, que obviamente no puede andar al garete.

La repercusión de estas situaciones es severa, pues promueve que el fútbol siga estancado, y como bien decía alguien en una red social, no es posible que un equipo que vaya a representar al país en un torneo internacional como la Concachampions tenga rivales que no cuentan con un mínimo nivel.

Entonces, ¿es Fenifut la que debe tomar medidas contra los equipos o los equipos deben exigir más de una Federación que poco o nada aporta?