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  • Diario ESTO de México

El jalisciense Saúl “Canelo” Álvarez lució sus dotes defensivas al hacer una pelea inteligente en la que tumbó una vez al zurdo estadounidense Austin Trout en el séptimo asalto y lo estremeció en distintos episodios con derechas rectas y de oper, además de minimizar los pocos golpes efectivos que su adversario pudo colocarle, para llevarse una amplia decisión unánime y complacer a un entregado público a su favor que produjo un lleno en el Alamodome. La de anoche fue la segunda mejor entrada en la historia de este escenario, con 39,247 espectadores.

Trout cayó en la séptima vuelta por un derechazo al mentón en el primer derribe de su carrera, y si no resultó noqueado fue por su enorme orgullo y prodigioso aguante.

El “Canelo” conservó su cinturón de monarca absoluto superwelter del Consejo Mundial de Boxeo y a la vez conquistó el de la WBA que Trout puso en juego y que le había quitado a Rigoberto, hermano del “Canelo”.

Por ello, al final de los 12 episodios, Saúl dijo por el micrófono que ese fajín era para “su hermano”, a quien Austin venció por la misma vía hace dos años en Guadalajara.

Los jueces dieron a Saúl votos de 115-112, 116-111 y 118-109. Este último, el más amplio, lo emitió el sudafricano Stanley Christodolou, motivado por el boxeo de esquivar y contragolpear del mexicano, quien mejoró a 42-0, 30 nocauts y un empate en su sexta defensa.

Saúl lució su juego de cintura al dejarse llegar a Trout en casi todos los rounds y hacer que la gran mayoría de sus golpes se perdieran en el vacío.

El “Canelo” fue acompañado por un griterío ensordecedor que coreaba su nombre boxístico y se solazó al “hacer fallar y pegar” hasta el grado de ejecutar “el paso de la gallinita” en el noveno asalto.

Saúl confirmó sus palabras previas al pleito de que “era más rápido y fuerte que Trout”, y también fue más hábil, al tumbarlo con una contra de derecha a la barbilla. Trout se bamboleó sobre sus piernas y se desplomó de bruces.

Al incorporarse, en lugar de amarrar o correr, se fajó y volvió a ser conmovido por otra derecha, pero su increíble resistencia le sacó del grave apuro de la séptima ronda.

Fue un duelo de jabs pero el de Álvarez fue más efectivo.

Saúl terminó con una leve inflamación en el pómulo derecho, en tanto que la cara de Trout estaba muy hinchada, sobre todo en el lado izquierdo por tanto derechazo absorbido.