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Las legiones de seguidores que tiene el Barcelona en la redondez del planeta, sintieron ayer, aplastados por ese drástico y sanguinario 4-0 que les clavó este destructivo Bayern, que el cielo les caía encima, sin tiempo ni para un quejido. El hasta hace poco fabuloso equipo catalán, herido por varias bajas, atrapado por serias dudas, con Messi casi inmovilizado sin capacidad de proyectarse ni de incidir, una defensa aturdida y sin encontrar espacios para meter pelotas entre líneas y fabricar peligro en el área, se vio atado de pies y manos, expuesto a contragolpes mortíferos bien elaborados, no sabiendo qué hacer con el balón en su poder más del 60% del tiempo.

Impresionante el Bayern con su intensidad, pujanza y facilidad para desarticular al adversario; con ese medio campo tan bien cubierto por el feroz Schweinsteiger y el incansable y preciso Javi Martínez; una defensa que supo apretar tuercas en todos los sectores con una dinámica excepcional y una fortaleza física exuberante; y ese ataque, rápido, poderoso, lo suficientemente hábil, y demoledor. Hay que hacerle un reconocimiento a Piqué, sin olvidar su mano en el área y el penal cometido e ignorado, por esa multiplicación de esfuerzos, aunque imposible de ser eficaz inalterablemente.

Mario Gómez fue una amenaza permanente, mientras Arjen Robben, casi siempre iluminado maniobrando y escapándose, inyectado con una dosis extra de energías, enloquecía a sus marcadores. Thomas Muller, el formidable media punta que marcó par de goles, estuvo cabalgando sobre una inspiración divina y seductora como diría el poeta, y el francés Ríbery, provocó desequilibrio.

Lo de Messi fue dramático. Difícilmente intentó un par de despegues a velocidad, porque fue obvio que muscularmente no podía responder a los dictados de su cerebro. Estaba ahí, y no estaba. Como Pelé contra Portugal en aquella dolorosa derrota de Brasil por 3-1, después de no haber sido alineado frente a Hungría, por no poder proporcionar utilidad debido a estar golpeado. Messi perdió seis pelotas y no pudo hacer filtraciones por carecer del movimiento y del atrevimiento necesarios. Su sola presencia no bastaba. Pensé que podía ser reemplazado por alguien físicamente entero, pero no ocurrió.

Ni Alexis ni Pedro preocuparon a la enérgica zaga del Bayern, con Lahm, Boateng, Dante y Alaba sin el menor flaqueo, y aunque la generosidad de Xavi nunca decayó, Iniesta estuvo rebotando constantemente víctima de cierres oportunos y cortes, o de anticipos. No se vio mal Andrés, pero necesitaba acompañamiento para poder “rimar”, y el Bayern se ocupó de ejecutar un plan que pareció ser trazado en una mesa de arquitectura como la de Bramante, cuando trabajaba en la Basílica de San Pedro.

El primer gol, geometría pura. Centro suave de Robben desde la derecha con la defensa azulgrana confusa, elevación de Dante por encima del pequeño Alves, bajada de pelota con la cabeza hacia Muller, que frente a un Piqué “manos arriba”, asesta un cabezazo frontal perforando a Valdés para el 1-0 en el minuto 25; el segundo, lo consigue Gómez en el minuto 50, rematando a quemarropa en claro fuera de juego, después de recibir de Muller; el 3-0 asombroso, es obra de Robben en contragolpe y con un pincel, en el 73, combinando a base de rapidez, sin chance para Valdés; y el 4-0, tan increíble como el resplandecer de la aurora en medianoche, que nos canta Carlos Mejía, lo firma Muller por la izquierda, terminando de humillar al Barsa.

¿Qué puede ser diferente en el duelo del Camp Nou? Muy poco, porque el Barcelona no tiene tiempo de un completo restablecimiento y, además, pierde a Jordi Alba por tarjetas amarillas. Lo que pueda avanzar Messi en mejoría, retando el primer diagnóstico, no será suficiente y no hay gente de la cantera con el nivel de los titulares, como sí los tienen Real Madrid y Bayern. Hombres como Luis Gustavo, Claudio Pizarro y Shaquiri.

A simple vista, el 4-0 lo ha dejado todo consumado, como en 2009, cuando el Barsa goleó al Bayern 4-0 y manejó el 1-1 en Munich durante la segunda batalla. Y es que cuando uno siente que el cielo le cae encima, el aplastamiento es brutal.

 

dplay@ibw.com.ni