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Después de haber visto esa real apaleada por 4-1, que asestó el presionante y efectivo Borussia, al Madrid, déjenme quitar las manchas de sangre en la pantalla y el teclado de mi computadora. ¿Cómo fue posible eso? Este Madrid con todo su personal, no “parchado” ni “cojeante”, derrumbado estrepitosamente. Eso no entraba en ninguno de los cálculos previos, mucho menos, llegar al convencimiento, repasando las imágenes de lo acontecido, de que pudo ocurrir algo peor, más cerca de lo catastrófico.

En una noche perfecta, el artillero polaco de 25 años Robert Lewandowski, se convirtió en la figura cumbre marcando 4 goles, martirizando casi sin interrupción al Madrid, hasta reducir su voluntad y sus esperanzas, a polvo. Seguramente, Dortmund amaneció con posters de Lewandowski en todas las esquinas, azotando la defensa del Madrid de diferentes formas, incluyendo el intento de su quinto gol que le quitó Diego López en el minuto 77.

Si el Madrid se encuentra en la sala de cuidados intensivos y no en la fosa como el Barsa, se lo tiene que agradecer a esas tres espectaculares atajadas realizadas por López y, por supuesto, a la falla de ese excelente defensor que es Hummels, regalándole insólitamente una pelota a Higuaín en el minuto 42, para el pase tranquilo con sello de gol a Cristiano Ronaldo, equilibrando el marcador 1-1, aunque solo durante 7 minutos.

¿Y ahora, con la pesada losa de ese 4-1 encima, cómo evitar lo trágico? El Madrid necesita ganar por 3-0 en el Bernabeau para salir del hoyo y frustrar al Borussia, sin embargo, este equipo alemán que vimos funcionar ayer con Reus, Gotze y Gundogan fabricando oleajes ofensivos como cómplices del incontrolable Lewandowski, difícilmente saldrá con las manos vacías, es decir sin goles, en la revancha. Sobre todo, por lo terriblemente incómodos que estos atacantes les resultaron a los zagueros de la realeza, dejando a Varane y Pepe con fuertes dolores de cabeza, impidiéndoles dormir.

Muy temprano, en el minuto 6, el Dortmund, único invicto en esta Champions, casi sacude las redes. Una pelota limpiamente metida a Reuss y rápida resolución por abajo, con suficiente veneno, hizo aullar a la multitud. ¡Uhh!, la estirada de Diego López consecuencia de la activación apropiada de su maquinaria muscular, con el manotazo providencial, evitó que el corazón de Mourinho saliera por su garganta.

Casi de inmediato, con una gran facilidad, el Borussia avanzó abriendo hacia Schmeltzer por la izquierda, quien trazó ese centro interceptado por Lewandowski en las narices del arquero, empujando el balón a las redes para el 1-0. Una advertencia sin duda, pero con mucho camino por recorrer.

Por terminar el primer tiempo, Hummels se traba tratando de hacerle llegar una pelota sencilla a su portero Weidenfeller, y se la deja a Higuaín. Podía el argentino intentar maniobrar, pero Cristiano estaba entrando impunemente al área y prefiere hacerle el pase para el remate que empata el juego antes del descanso.

En el minuto 50, Lewandowski otra vez, recibiendo desde atrás verticalmente, dando el paso al frente descartado el off side, y cacheteando con derecha sin chance para Diego. En ventaja 2-1, el Borussia colocó su voracidad sobre el tapete mientras el Madrid se derretía en todos los sectores, pese a tener más tiempo la pelota. En el 55, Lewandowski incansable, toma el balón, saluda a Varane, se quita a Pepe, y con potente y certero derechazo, establece el 3-1.

La atajada de Diego López neutralizando un taponazo escalofriante de Gundogan, que viajaba rumbo a la escuadra derecha alta, y que todos imaginamos adentro, fue electrizante, pero el penal cometido por Xabi Alonso embistiendo a Reuss, cobrado por Lewandowski en el minuto 68, al centro, con Diego moviéndose anticipadamente, selló el 4-1, menos humillante que el 4-0 sufrido por el Barsa, aunque posiblemente tan doloroso y sangriento.

Insistió el equipo de Dortmund, obligando a Diego a otra acción fantasiosa desviando un cañonazo de Lewandowski en el 77. Fue la tercera atajada salvadora del crecido portero que mantiene a Iker en el banco. Empujado solo por la desesperación, el Madrid intentó acelerar en el cierre, pero sin orden ni claridad, tuvo que conformarse con haber evitado algo peor en cifras, que esa apaleada por 4-1, amaneciendo hoy en la sala de cuidados intensivos. No se permiten visitas.