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¿Qué creían? ¿Que el brazo zurdo de C. C. Sabathia era de acero inoxidable? No, nada de eso. Lanzando por cuarta ocasión consecutiva con sólo tres días de descanso, Sabathia gimió durante un catastrófico segundo inning, y los Filis, crecidos, se impusieron 5-2 a Milwaukee, colocándose a un paso de avanzar a la pelea por el título de la Liga y el boleto para la Serie Mundial.

El jonrón con bases llenas de Shane Victorino contra Sabathia en el cierre del segundo episodio fue como un sonido de trompeta derribando los muros de Jericó. Fue al mismo tiempo el estímulo que Bret Myers necesitaba para mantener a los Filis sobre el potro de la victoria, garantizada por el remate de Brad Lidge.

Para cargar nuevamente con los Cerveceros sobre sus hombros, este Sabathia “modelo 2008” necesitaba ser algo próximo al Christy Mathewson de 1905, capaz de trabajar desde la colina de los Gigantes, tres juegos completos, todos por blanqueada, en apenas cinco días contra los Atléticos de Filadelfia.

Ese tipo de proezas pertenecen al “viejo testamento” del béisbol, no a esta época de largas rotaciones y prolongados descansos, en la que han desaparecido los ganadores de tres juegos en Series Mundiales, a menos que como Randy Johnson logren uno de esos triunfos funcionando en el rol de relevo.

Explotado Sabathia con cinco carreras después de 98 lanzamientos en tres entradas y dos tercios, los de Milwaukee, que habían tomado ventaja de 1-0 en el inicio del juego por pasaporte de Myers a Hardy con casa llena, se hundieron en el cajón de bateo. En el séptimo, tardíamente, dieron otra señal de vida, cuando Counsell con roletazo, impulsó a Hardy dejando congelada la pizarra 5-2.

Seis hits y cuatro bases por bolas, en tan corto tiempo, indican lo frágil que estaba el brazo zurdo de Sabathia, en tanto Myers, limitó a dos hits y dos carreras a los Cerveceros, metiéndolos a sala de cuidados intensivos sin Ben Sheets.