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BARCELONA -- Diego Lionel Agüero Maradona. Así se llamará el primogénito que el Kun y su mujer Giannina, la hija menor del que para muchos ha sido el mejor futbolista de todos los tiempos, tendrán en febrero.

Con semejante partida de nacimiento, el bebé de Sergio y su pareja debería estar destinado a convertirse, dentro de un par de décadas, en uno de los mejores jugadores de la historia.

Habrá que esperar unos años para ver si el pequeño Diego, o Leo -nunca se sabe como lo acabarán llamando sus familiares o amigos- es capaz de honrar sus ilustres nombres y apellidos.

Mientras tanto, y a la espera de que llegue el nuevo heredero, el fútbol mundial, y especialmente el argentino, sigue venerando al abuelo Maradona, a papá Agüero y al ahijado Messi, quien no aportará al hijo del Kun y al nieto del Pelusa ni una gota de su ADN, pero si lo apadrinará con su primer nombre de pila.

Compañeros en la Albiceleste y rivales en la Liga española, Messi (Rosario, 24-6-1987) y Agüero (Buenos Aires, 2-6-1988) vivirán el próximo sábado su primer duelo de la temporada, el tercero de sus cortas pero intensas carreras futbolísticas, en busca del cetro que dejó vacante el Barrilete Cósmico.

La pasada campaña, con la Pulga como indiscutible número uno y el Kun todavía como figura emergente, sus enfrentamientos acabaron en tablas: 3-0 en el Camp Nou, con un tanto de Leo, y 4-2 en el Calderón, con gol de Sergio incluido.

Muchas cosas han cambiado de un año a otro, más allá de que el delantero del Atlético de Madrid esté a punto de ser padre. Por ejemplo, que el punta azulgrana ha dejado de ser el ojito derecho de Maradona, quien hace poco lo proclamo oficialmente su sucesor y que ahora sólo parece tener ojos para su yerno.

Este cambio opinión en el hombre que guió a Argentina hasta el título mundial con su mano de Dios, ha abierto un grandilocuente debate en el país sudamericano. ¿Quién es el auténtico sucesor de Diego, Leo o el Kun?

Otros, como el Burrito Ortega, el Conejo Saviola, el Payaso Aimar, el Cabezón D Alessandro o el propio Juan Roman Riquelme, se quedaron por el camino. En cambio, parece que Messi y Agüero han llegado para quedarse.

Ambos tiene muchas otras cosas en común. Como lo fue Maradona en su día, son futbolistas distintos al resto, imberbes, descarados, pequeños, rápidos, escurridizos, potreros. Su fútbol huele a calle, a tardes enteras sin pisar la escuela, a jugadas con el balón deshinchado de cuero raído cosido al pie que sólo cambiaba de dueño si acababa besando la red.

A sus 21 años (uno más que el Kun), Messi ya es una estrella totalmente consagrada. Balón de Plata 2007 y segundo en el último FIFA World Player (en ambos caso por delante del mediático Cristiano Ronaldo y sólo superado por el rossonero Kaká), el delantero argentino ha enterrado con su fútbol al mismísimo Ronaldinho, a quien ahora sustituye en el Barça como líder del equipo e ídolo de la afición culé.

En tan sólo una temporada, Agüero se ha convertido en el máximo responsable de la metamorfosis del Atleti y el verdadero culpable de que en el Calderón ya nadie se acuerde de los goles del Niño Torres ni de la aureola de equipo perdedor, de Pupas , que ha arrastrado durante la última década.

La irrupción del Kun ha sido más tardía que la de su compatriota, pero tan rotunda y casi igual de espectacular. Junto a Messi, formó una dupla imparable que llevó a Argentina a colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín y, desde entonces, su fútbol no ha parado de crecer.

Como Messi, entre Liga y Champions , suma ya seis goles, algunos de ellos auténticas obras de arte, y ahora todo el mundo se pregunta si ya está a la altura de Leo o necesita, por lo menos, ascender un último peldaño.

El actual heredero contra el aspirante, el próximo sábado en el Camp Nou. En juego, el cetro que en su día dejó vacante el más grande, el mejor futbolista de la historia: Diego Armando Maradona.