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Tampa no se detiene. El “ejército” de hormigas ha crecido tanto que ahora provoca pánico. Lo comprobamos anoche, cuando los Rays le dieron pausada pero implacablemente, una segunda vuelta de tuerca al cuello de los Medias Blancas, derrotándolos 6-2.

Scott Kazmir supo reaccionar a un inicio turbulento logrando manejar dificultades, Akinori Iwamura conectó un jonrón de dos carreras haciendo girar la pizarra, el bullpen de Tampa respondió a las exigencias, y un operativo de tres carreras en el octavo explotando a Mark Buehrle, selló el destino del partido.

Nada que discutir. Casi todo está consumado cuando la serie se traslada a Chicago con los vientos congelados.

Esa inspiración divina y seductora que nos graficaba Rubén, es la que sigue impulsando a los Rays de Tampa en forma incontrolable, después de haber conquistado el banderín del Este de la Liga Americana.

Los de Chicago funcionaron rápidamente fabricando par de carreras, cuando todavía no salían las primeras papas fritas y había agitación frente a las ventanillas de boletos. Hit impulsador de Jim Thome y fly de sacrificio de Alexei Ramírez, colocaron a los Medias Blancas en ventaja 2-0.

Cohete de Dioner Navarro recortó la diferencia 2-1 en el cierre del segundo, y el jonrón de dos carreras de Iwamura en el sexto, hizo que las tribunas recuperan su aliento obligando a la angustia a salir por la puerta del patio, sin calcetines.

El juego avanzaba 3-2 con los relevistas de Tampa Grant Balfour y P. J. Howell, sujetando a los Medias Blancas, y Buehrle fajándose. Pero en el octavo se le abrió el piso, y los de Tampa se le fueron encima marcando tres carreras para establecer una diferencia garantizada por el remate de Chad Braford, un tirador de mucho veneno por debajo del brazo, que dejó paralizado a Jim Thome para el último out.

¿Y ahora, qué pueden hacer los Medias Blancas? ¿Cómo soñar con tres triunfos consecutivos frente a un equipo que ha estado inspirado a lo largo de toda la temporada impresionando al mundo del béisbol? Una clara imagen de la inutilidad de Chicago, la ofreció Nick Swisher viendo pasar tres strikes con uno a bordo en el inicio del octavo contra Howell.

Jugar contra los Rays te hace sentir con tanta incomodidad, como si te encontraras en el infierno. Son tantas las amenazas que ellos pueden juntar, que te enloquecen: el temor de la explosión de una granada, ese zigzagueo que te obliga a tratar de atravesar un campo minado, el calor agobiante que produce la presión que este equipo te coloca encima, y el apriete de tenazas en momentos cumbres.

No, los Medias Blancas no tienen escape.