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El Heat es favorito en todas las bolas de vidrio para ganar la final del Este en la NBA, no hay duda, pero quitarse de encima a los Pacers de Indiana, obligará al poderoso equipo de Miami que defiende el banderín, a sudar horas extras, y de eso deben estar claros, el inmenso LeBron James, el versátil y contundente Dwayne Wade, y ese pilar giratorio y efectivo que es Chris Bosh. Ellos fueron dos veces vencidos en los tres duelos que protagonizaron con Indiana en la serie regular, uno de ellos con marcador 102-89, y hasta hoy en los Play Offs, ni los barridos 4-0 Bucks de Milwaukee, ni los mordedores Bulls de Chicago doblegados 4-1, lograron llegar a esa cifra frente al temido Heat.

Cuando Lance Stephenson, el jugador estrella de Indiana en la victoria por 106-99 que decapitó a los Knicks, marcando 25 puntos con 10 rebotes dice “sabemos cómo jugarle al Heat y no le tenemos el menor temor”, coloca sobre el tapete algo más que una advertencia. La furia de LeBron fue sujetada en 22, 28 y 13 puntos durante las tres batallas. Curiosamente el Heat ganó el partido en que LeBron se vio menos como factor de peligro.

Cifras en mano, no hay puntos de comparación. Los Pacers, terceros en el Este, quedaron lejos a 16 juegos y medio del Heat, pero derrotando 4-2 a los Halcones y con la misma diferencia a los Knicks, en estos Play Offs, el equipo de Indiana que presentó a cinco canasteros con dobles dígitos mientras aseguraba su avance a la final que se inicia el miércoles, cuenta con el aporte de Paul George, el crecido Stephenson, Roy Hibbert, quien realizó un bloqueo impresionante sobre intento de dunk de Carmelo Antony faltando cinco minutos y la intriga flotando, David West marcador de 17 puntos, y George Hill, otro que clavó 17, completando un quinteto que sabe presionar fuerte.

El Heat presenta un buen respaldo para sus tres grandes con Udonis Haslem, el veterano tirador de larga distancia Ray Allen, ese jugador en llamativa proyección que es Norris Cole, y el aporte siempre significativo de Mario Chalmers. Se trata de una gran tropa, interesada y hambrienta por conquistar un segundo título consecutivo en la NBA, y por supuesto, lista para sudar los litros que sean necesarios, para evitar una zancadilla de los incómodos Pacers.