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La primera imagen imborrable, es el fantasioso disparo de tres puntos de Paul George para forzar un empate 92-92 en el último instante del tiempo regular, quitarle el aliento a la multitud en la American Arena de Miami, y enviar el duelo inicial por el cetro de la Conferencia del Este en la NBA a minutos extras; y el otro, el provoca infartos, la veloz, serpenteante, impetuosa y mortífera penetración de LeBron James, también contra reloj, dejando a George con un palmo de narices, elevándose con esa majestuosidad que acostumbra, y clavando el doble que volteó la pizarra 103-102, sepultando el gigantesco esfuerzo de Indiana.

No fue algo sorprendente la resistencia de los Pacers y su crecimiento como amenaza mientras el partido se estiraba por los pasillos de la angustia. El equipo de Indiana había vencido dos veces en la temporada al poderoso Heat, perdiendo solo un juego, pese a reducir la capacidad de agresión de LeBron a solo 13 puntos, una rareza. Y en la primera batalla en búsqueda del boleto a la final, los Pacers enseñaron sus colmillos con el accionar de George, West y Hibbert, obviando las limitaciones a que fue sometido un pilar tan importante como Stephenson, uno de las grandes factores en la eliminación de los Knicks.

¿Cómo fue posible que la defensa de los Pacers fuera demolida en los últimos dos minutos? Culpa de LeBron y su liderazgo, inyectado de madurez y precisión, mostrando toda su ferocidad como el aunténtico super-estrella que es en estos momentos, con un futuro ilimitado. Faltando 49 segundos, Bosh atrapa un rebote ofensivo, hace el rápido ajuste y clava, mientras LeBron, primero con 10 segundos pendientes, adelanta al Heat 101-99, pero un foul de Wade sobre intento de triple de George a solo tres segundos del silbato, facilita tres tiros libres que son convertidos por el atacante de Indiana, haciendo girar el marcador 102-101, con el público hundido en las butacas, solo para que James recibiera desde la banda y se proyectara con esa fuerza avasalladora, arrebatando el juego 103-102.

Ha sido la primera señal de lo que parece ser una serie de intensidad sostenida, con unos Pacers atrevidos, irreverentes, sintiéndose capaces de amargarle la vida al gran favorito para retener el título de la NBA. Así que es conveniente que en esta serie, permanezcamos con los cinturones bien tallados.

 

dplay@ibw.com.ni

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